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18 December 2016

ESTE AMOR, Jacques Prevert


Tan violento / Tan frágil
Tan tierno / Tan desesperado

Este amor
Bello como el día/Y malo como el tiempo
Cuando hay mal tiempo
Este amor tan sincero/Este amor tan hermoso
Tan feliz / Tan jovial
Y tan pobrecillo
Trémulo como un chiquillo en la oscuridad
Y tan seguro de sí mismo
Como un hombre tranquilo en lo más hondo de la noche

Este amor que da miedo a los demás
Que los hace hablar/Que los hace palidecer
Este amor acechado
Porque nosotros lo acechamos
Acosado herido pisoteado destrozado negado olvidado
Porque nosotros lo hemos acosado herido pisoteado
destrozado negado olvidado
Este amor íntegro/Tan vivo todavía
Y pleno de sol
Es el tuyo / Es el mío
Ese que ha sido
Este algo siempre nuevo/Y que no ha cambiado
Tan verdadero como una planta
Tan tembloroso como un pájaro
Tan cálido tan vivo como el verano
Ambos podemos juntos/Alejarnos y retornar
Olvidarlo
Y después dormirnos
Despertarnos padecer envejecer
Dormirnos de nuevo/Soñar con la muerte
Despertarnos sonreír y reír
Y rejuvenecer
Nuestro amor sigue allí
Obstinado como un borrico/Viviente como el deseo
Cruel como la memoria
Absurdo como el arrepentimiento
Tierno como los recuerdos/Frío como el mármol
Bello como el día/Frágil como un niño
Nuestro amor nos mira sonriendo
Y nos habla sin decir nada
Y yo lo escucho tembloroso
Y grito / Grito por ti / Grito por mí
Y le suplico
Por ti por mí por todos los que se aman
Y los que se han amado
Sí le grito/Por ti por mí y por todos
Los que no conozco
Quédate
Allí donde estás/Allí donde estuviste antes
Quédate
No te muevas/No te vayas

Nosotros los que somos amados
Te hemos olvidado
Pero no nos olvides tú
Sólo te teníamos a ti en el mundo
No permitas que nos volvamos indiferentes
Cada vez mucho más lejos
Y desde donde sea/Danos señales de vida
Mucho más tarde desde el rincón de un bosque
En la selva de la memoria
Surge de repente/Tiéndenos la mano
Y sálvanos

13 December 2016

Definitiva soledad. José Albi


¿Oyes el mar?
Eternamente estaremos escuchándolo.
Lo llevaremos dentro como la sangre, como la paz
como te llevo a ti misma.


Todo, todo irá acabando: 

la tristeza, la vida,
la soledad tan grande en que me has dejado.

Sólo el mar, amor mío, el mar sigue existiendo.

Me asomo: lo contemplo desde esta tarde lenta,
desde esta fría y herrumbrosa baranda
adonde no te asomas.
Amor, no estás conmigo.



¿Ves el silencio en torno?
Baja como las olas,
me roza como el río de tu piel,
se aleja para siempre.


Tú, mar, eterno mar de mi sueño,
sueño ya tú, lejana, irremediable.


El viento te acaricia. 
Yo soy el viento.
Pero estoy solo.
Y tú, tú estás lejana.


Sólo el mar te recuerda, te vive, te arrebata.
Siento tus labios, que es sentirte entera;
siento tu carne, calladamente mía.




Mis manos en el aire te dan vida,
y la playa, ya inútil sin tu huella,
deshabitada y torpe se aleja como el día.


Sólo la tarde existe;
existe y va muriendo. 

Unos dedos de espuma me agitan los cabellos;
unas hojas doradas por el sol van cayendo.


Quizá son tus palabras,
quizá el cerco ya inútil de tus brazos.

Escucha, amor, te voy nombrando
como te nombra el mar
.




Algún abismo
se quiebra no sé dónde, y este mar que respiro no es el mío
con capiteles rotos y con mirto.


Es tu terrible mar, tu ecuatoriana selva,
como tú, tormentosa; como tú, quieta, insospechada, dulce,
y otra vez angustiosa y arrebatada.


Amor, me vas muriendo.
Este mar que era nuestro me mira indiferente.

Quisiera levantarme
como un viento tremendo
y sacudir las velas, descerrojar los brazos,
morirme a chorros.




Pero sólo el silencio. 

Yo, acodado en en el aire,
contemplo tu recuerdo.
No hay más que arena.


La ciudad, a lo lejos, se desdibuja.
Es un humo borroso como el olvido.
Ahora estiro los brazos y te busco.
Aquí están nuestras rocas.
El mar se mira en ellas;
también te busca.


Una estrella de mar va acariciando mi sombra:

mi sombra que, sin la tuya, 
no es más que un pozo seco.



Esta tarde es como media vida: 
la media que me falta.

La que tú te has llevado.

No, no has venido.

Eternamente no vendrás.

Caerán constelaciones,
se hundirán montes, siglos, tempestades,
y no vendrás.
Y yo estaré mirando
lo que nos une todavía: el mar.


Un buque remotísimo buscará el horizonte;
pasará una pescador con sus cañas al hombro.
Sólo tú no vendrás.
No vendrás nunca.



(José Albi)

13 November 2016

-Ahora te quiero, Pedro Salinas


Ahora te quiero,
como el mar quiere a su agua:
desde fuera, por arriba,
haciéndose sin parar

con ella tormentas, fugas,
albergues, descansos, calmas.
¡Qué frenesíes, quererte!
¡Qué entusiasmo de olas altas,
y qué desmayos de espuma
van y vienen! Un tropel
de formas, hechas, deshechas,
galopan desmelenadas.
Pero detrás de sus flancos
está soñándose un sueño
de otra forma más profunda
de querer, que está allá abajo:
de no ser ya movimiento,
de acabar este vaivén,
este ir y venir, de cielos
a abismos, de hallar por fin
la inmóvil flor sin otoño
de un quererse quieto, quieto.


Más allá de ola y espuma
el querer busca su fondo.
Esta hondura donde el mar
hizo la paz con su agua
y están queriéndose ya
sin signo, sin movimiento.
Amor
tan sepultado en su ser,
tan entregado, tan quieto,
que nuestro querer en vida
se sintiese
seguro de no acabar
cuando terminan los besos,
las miradas, las señales.
Tan cierto de no morir,
como está
el gran amor de los muertos.


de Pedro Salinas

15 October 2016

En el mar, Francisco Alvarez Hidalgo

En el mar

Hoy te amaré en el mar, ambos desnudos,
bajo la lluvia plácida y sedosa,
con el agua a los hombros, espumosa,
y un sabor a salitre en labios mudos.

Hablen los besos, amplios o menudos,
quédese la palabra silenciosa,
hiérame el pecho a látigo de rosa
el marfil de tus senos puntiagudos.

Flote la mente como el cuerpo flota,
álcese al aire en vuelo de gaviota
el gemido final irreprimible.

El agua es un abrazo transparente
que nos une, nos traba y nos consiente,
y el mundo no nos ve, y es invisible.


Los Angeles, 22 de febrero de 2005

Soneto Nº 1242

06 June 2011

gian franco plagliaro

Te Amo

Te amo
Te amo de una manera inexplicable.
De una forma inconfesable.
De un modo contradictorio.
Te amo
Con mis estados de ánimo que son muchos,
y cambian de humor continuamente.
Por lo que ya sabes,
El tiempo.
La vida.
La muerte.

Te amo
con el mundo que no entiendo.
Con la gente que no comprende.
Con la ambivalencia de mi alma.
Con la incoherencia de mis actos,
Con la fatalidad del destino.
Con la conspiración del deseo.
Con la ambigüedad de los hechos.
Aún cuando te digo que no te amo, te amo.
Hasta cuando te engaño, no te engaño.
En el fondo, llevo a cabo un plan,
para amarte... mejor.
Pues, aunque no lo creas, mi piel
extraña enormemente
la ausencia de tu piel.

Te amo.
Sin reflexionar, inconscientemente, irresponsablemente, espontáneamente,involuntariamente,

por instinto, por impulso, irracionalmente.
En efecto no tengo argumentos lógicos,

ni siquiera improvisados
para fundamentar este amor que siento por ti,
que surgió misteriosamente de la nada,
que no ha resuelto mágicamente nada,
y que milagrosamente, de a poco,

con poco y nada ha mejorado lo peor de mi.

Te amo.
Te amo con un cuerpo que no piensa,

con un corazón que no razona,
con una cabeza que no coordina.
Te amo incomprensiblemente.
Sin preguntarme por qué te amo.
Sin importarme por qué te amo.
Sin cuestionarme por qué te amo.
Te amo sencillamente porque te amo.

Yo mismo no sé por qué te amo.

30 April 2011

Esto es amor, Gioconda Belli

Esto es amor
"Esto es amor, quien lo probó, lo sabe"
(Lope de Vega)

La mente se resiste a olvidar las cosas hermosas,
se aferra a ellas y olvida todo lo doloroso,
mágicamente anonadada por la belleza.
No recuerdo discursos contra mis débiles brazos,
guardando la exacta dimensión de tu cintura;
recuerdo la suave, exacta,

lúcida transparencia de tus manos,
tus palabras en un papel que encuentro por allí,
la sensación de dulzura en las mañanas.

Lo prosaico se vuelve bello
cuando el amor lo toca con sus alas de Fénix,
ceniza de mi cigarro que es el humo
después de hacer el amor,
o el humo compartido,
quitado suavemente de la boca sin decir nada,
íntimamente conociendo que lo del uno es del otro
cuando dos se pertenecen.

No te entiendo y quisiera odiarte
y quisiera no sentir como ahora
el calor de las lágrimas en mis ojos
por tanto rato ganado al vacío,
al hastío de los días intrascendentes,
vueltos inmortales en el eco de tu risa
y te amo monstruo apocalíptico de la Biblia de mis días
y te lloro con ganas de odiar
todo lo que alguna vez me hizo sentir
flor rara en un paraíso recobrado
donde toda felicidad era posible
y me dueles en el cuerpo sensible y seco de caricias,
abandonado ya meses al sonido de besos
y palabras susurradas o risas a la hora del baño.

Te añoro con furia de cacto en el desierto
y se que no vendrás
que nunca vendrás
y que si venís seré débil como no debería
y me resisto a crecerme en roca,
en Tarpeya,
en espartana mujer
arrojando su amor lisiado para que no viva
y te escondo y te cuido en la oscuridad
y entre las letras negras de mis escritos
volcados como río de lava
entre débiles rayas azules de cuaderno
que me recuerdan que la línea es recta
pero que el mundo es curvo
como la pendiente de mis caderas.
Te amo y te lo grito estés donde estés,
sordo como estás
a la única palabra que puede sacarte del infierno
que estás labrando como ciego destructor
de tu íntima y reprimida ternura que yo conozco
y de cuyo conocimiento
ya nunca podrás escapar.
Y séque mi sed sólo se sacia con tu agua
y que nadie podrá darme de beber
ni amor, ni sexo, ni rama florida
sin que yo le odie por querer parecérsete
y no quiero saber nada de otras voces
aunque me duela querer ternura
y conversación larga y entendida entre dos
porque sólo vos tenés el cifrado secreto
de la clave de mis palabras
y sólo vos pareces tener
el sol, la luna, el universo de mis alegrías
y por eso quisiera odiarte como no lo logro,
como sé que no lo haré
porque me hechizaste con tu mochilade hierbas
y nostalgias y chispa encendida
y largos silencios
y me tenés presa de tus manos mercuriales
y yo me desato en Venus con tormentas de hojarasca
y ramas largas y mojadas como el agua de las cañadas
y el ozono de la tierra que siente venir la lluvia
y sabe que ya no hay nubes,
ni evaporización,
ni ríos,
que el mundo se secó
y que no volverá jamás a llover,
ni habrá ya nieve o frío o paraíso
donde pájaro alguno pueda romper
el silencio del llanto.

Gioconda Belli

05 April 2011

-Alfonsina Storni, 5, por Graciela


Pasión

Unos besan las sienes, otros besan las manos,
otros besan los ojos, otros besan la boca.
Pero de aquél a éste la diferencia es poca.
No son dioses, ¿qué quieres?,
son apenas humanos.

Pero, encontrar un día el espíritu sumo,
la condición divina en el pecho de un fuerte,
el hombre en cuya llama quisieras deshacerte
¡como al golpe de viento
las columnas de humo!

La mano que al posarse, grave,
sobre tu espalda,
haga noble tu pecho, generosa tu falda,
y más hondos los surcos
creadores de tus senos.
¡Y la mirada grande, que mientras te ilumine
te encienda al rojoblanco,
y te arda, y te calcine
hasta el seco ramaje
de los pálidos huesos!


Llega a Buenos Aires a los 20 años con su hijo Alejandro en brazos.
Alli da lecciones de primera y segunda enseñanza y luego entra como empleada en una oficina comercial. En 1921, ya es conocida como poetisa, se crea para ella una cátedra en el Teatro Municipal Lavardén. En 1928 y 1931 viaja por Europa.
Y el 25 de octubre de 1938 se arroja al mar en la playa de Mar de Plata. Un mes más tarde la Cámara de los
Diputados acordaba erigir un mausoleo en su memoria en el lugar mismo en que apareció el cadáver.

Alfonsina Storni quedaba de este modo incorporada a las glorias nacionales argentinas como lo que es:
una de las más inspiradas poetisas de lengua española, y la mejor sin duda de su país.
Su poesía es salvaje, una muestra sin tapujos de su lucha interior, de su angustia,de sus sueños y esperanzas.
Desnuda su alma y su cuerpo y nos habla de sus fracasos, de sus pequeños triunfos y desaliento
, no oculta nada,se enfrenta a la sociedad y costumbres de la epoca.
El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. Al año siguiente se suicida su amigo Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema conmovedor:
“Morir como tú, Horacio, en tus cabales / y así como en tus cuentos, no está mal / un rayo a tiempo y se acabó la feria ... Allá dirán”.
Un día, no pudiendo ya con la carga de su vida llena de contradicciones y desencantos, Alfonsina se fue al mar y se arrojó a las olas. Su cadáver apareció flotando frente a la playa en Mar del Plata. La ardiente defensora del feminismo había soñado muchas veces, y así lo había dicho en sus versos, con una sepultura marina. Pocos días antes de tomar su fatal decisión había escrito un soneto: “Voy a dormir”, que termina así:

“Déjame sola: oyes romper los brotes,
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias...
Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...”

Y mucho antes había compuesto para la tumba su propio Epitafio:

“Aquí descanso yo. dice “Alfonsina”
el epitafio claro al que se inclina. /
Aquí descanso yo, y en este pozo,
pues que no siento, me solazo y gozo”. por Graciela

30 March 2011

-Alfonsina Storni, Golondrinas

Golondrinas

Las dulces mensajeras de la tristeza son...
son avecillas negras, negras como la noche.
¡Negras como el dolor!

¡Las dulces golondrinas que en invierno se van
y que dejan el nido abandonado y solo
para cruzar el mar!

Cada vez que las veo siento un frío sutil...
¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas
amantes de abril!

¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar
como los emigrantes, a las tierras extrañas,
a migaja de pan!

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales, con las alas de luto
llegaos hasta mí!

Sostenedme en las alas... Sostenedme y cruzad
de un volido tan sólo, eterno y más eterno
la inmensidad del mar...

¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?...
¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera, la fuente del amor?...

¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis!
Yo soy una bohemia, una pobre bohemia
¡Llevadme donde vais!

¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis,
que tengo el alma enferma porque no puedo irme volando yo también?

¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto
llegaos hasta mí!
¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!...

¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas tejidas en azul!

11 February 2011

RESURRECCIONES, Pablo Neruda

Si alguna vez vivo otra vez
será de la misma manera
porque se puede repetir
mi nacimiento equivocado.
y salir con otra corteza
cantando la misma tonada.

Y por eso, por si sucede,
si por un destino indosránico
me veo obligado a nacer,
no quiero ser un elefante,
ni un camello desvencijado,
sino un modesto langostino,
una gota roja del mar.

Quiero hacer en el agua amarga
las mismas equivocaciones:
ser sacudido por la ola
como ya lo fui por el tiempo
y ser devorado por fin
por dentaduras del abismo,
así como fue mi experiencia
de negros dientes literarios.

Pasear con antenas de cobre
en las antarticas arenas
del litoral que amé y viví,
deslizar un escalofrío
entre las algas asustadas,
sobrevivir bajo los peces
escondiendo el caparazón
de mi complicada estructura,
así es como sobreviví
a las tristezas de la tierra.

11 January 2011

ABDALA, fragmento, Jose Marti

Contando con solo 15 años Martí publicó en el único número del periódico La Patria Libre el drama patriótico en verso titulado Abdala.


Abd. Perdona ¡oh madre! que de ti me aleje
Para partir al campo. ¡Oh! estas lágrimas
Testigos son de mi ansiedad terrible,
Y el huracán que ruge en mis entrañas.
(Espirta llora.)
No llores tú, que a mi dolor ¡oh madre!
Estas ardientes lágrimas le bastan
El ay! del moribundo, ni el crujido
Ni el choque rudo de las fuertes armas,
No el llanto asoman a mis tristes ojos,
Ni a mi valiente corazón espantan!
Tal vez sin vida a mis hogares vuelva,
U oculto entre el fragor de la batalla
De la sangre y furor víctima sea.
Nada me importa. Si supiera Abdala
Que con su sangre se salvaba Nubia
De las terribles extranjeras garras,
Esa veste que llevas, madre mía,
Con gotas de mi sangre la manchara!.
Sólo tiemblo por ti: y aunque mi llanto
No muestro a los guerreros de mi patria,
Ve cómo corre por mi faz, ¡oh madre!
Ve cuál por mis mejillas se derrama!
Esp. ¿Y tanto amor a este rincón de tierra?
¿Acaso él te protegió en tu infancia?
¿Acaso amante te llevó en su seno?
¿Acaso él fue quien engendró tu audacia
Y tu fuerza? responde! ¿O fue tu madre?
¿Fue la Nubia?
Abd. El amor, madre, a la patria
No es el amor ridículo a la tierra,tierra,
Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;
Es el odio invencible a quien la oprime,
Es el rencor eterno a quien la ataca; -
Y tal amor despierta en nuestro pecho
El mundo de recuerdos que nos llama
A la vida otra vez, cuando la sangre
Herida brota con angustia el alma; -
La imagen del amor que nos consuela
Y las memorias plácidas que guarda
Esp. ¿ Y es más grande ese amor que el que despierta
En tu pecho tu madre?

Abd. Acaso crees
Que hay algo más sublime que la patria
Esp. ¿ Y aunque sublime fuera, acaso debes
Por ella abandonarme? a la batalla
Así correr veloz? ¿Así olvidarte
De la que el ser te dio? ¿Y eso lo manda
la patria Di! ¿Tampoco te conmueven
La sangre ni la muerte que te aguardan?
Abd. Quien a su patria defender ansia
Ni en sangre ni en obstáculos repara!
Del tirano desprecia la soberbia;
En su pecho se estrella la amenaza;
Y si el cielo bastara a su deseo
Al mismo cielo con valor llegara!
Esp. ¿No te quedas por fin? ¿Y me abandonas?
Abd. No! madre, no! Yo parto a la batalla!
Esp. Al fin te vas?... te vas?... ¡Oh, hijo querido!

Publicado en el único número del pequeño periódico de Martí La Patria Libre, del 23 de octubre de1869.

10 January 2011

Mientras tú existas,, ANGEL GONZALEZ


Mientras tú existas,
Mientras mi mirada
Te busque más allá de las colinas,
Mientras nada
Me llene el corazón,
Si no es tu imagen, y haya
Una remota posibilidad de que estés viva
En algún sitio, iluminada
Por una luz cualquiera.

Mientras
Yo presienta que eres y te llamas
Así, con ese nombre tuyo
Tan pequeño,
Seguiré como ahora, amada
Mía,
Transido de distancia,
Bajo ese amor que crece y no se muere,
Bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

07 January 2011

Mujer sola…, Francisco Alvarez Hidalgo

En esta soledad que me acrecienta
la sed de ti, impidiéndome absorberte;
en esta desnudez, húmeda y lenta,
que te inventa a mi lado, sin tenerte;
en este ofrecimiento que consume
mis horas de ansiedad, inaceptado;
en esta noche que verá el perfume
de mi piel en el aire evaporado;
en este lecho, que de ti vacío,
se trasforma en inhóspita meseta;
en este abrazo en que te estrecho mío,
y que tu abrazo, ausente, no completa…

La breve llama de la vela erguida
sobre la palmatoria, en el estante,
se desborda en la cera derretida,
símbolo fálico desafiante.

De mis labios se va un soplo ligero,
y al momento la sombra me circunda;
el roce firme de tu mano espero,
y el fiero impulso que mi entraña inunda.
Y he de suplir la ausencia de tu tacto
con los dictados de mi fantasía,
a solas consumando el mismo acto
que contigo, mi amor, consumaría.

06 January 2011

Nocturno mar, Xavier Villaurutia


Nocturno mar

Ni tu silencio duro cristal de dura roca,
ni el frío de la mano que me tiendes,
ni tus palabras secas, sin tiempo ni color,
ni mi nombre, ni siquiera mi nombre
que dictas como cifra desnuda de sentido;

ni la herida profunda, ni la sangre
que mana de sus labios, palpitante,
ni la distancia cada vez más fría
sábana nieve de hospital invierno
tendida entre los dos como la duda;

nada, nada podrá ser más amargo
que el mar que llevo dentro, solo y ciego,
el mar, antiguo Edipo que me recorre a tientas
desde todos los siglos,
cuando mi sangre aún no era mi sangre,
cuando mi piel crecía en la piel de otro cuerpo,
cuando alguien respiraba por mí que aún no nacía.

El mar que sube mudo hasta mis labios,
el mar que me satura
con el mortal veneno que no mata
pues prolonga la vida y duele más que el dolor.
El mar que hace un trabajo lento y lento
forjando en la caverna de mi pecho
el puño airado de mi corazón.

Mar sin viento ni cielo,
sin olas, desolado,
nocturno mar sin espuma en los labios,
nocturno mar sin cólera, conforme
con lamer las paredes que lo mantienen preso
y esclavo que no rompe sus riberas
y ciego que no busca la luz que le robaron
y amante que no quiere sino su desamor.

Mar que arrastra despojos silenciosos,
olvidos olvidados y deseos,
sílabas de recuerdos y rencores,
ahogados sueños de recién nacidos,
perfiles y perfumes mutilados,
fibras de luz y náufragos cabellos.

Nocturno mar amargo
que circula en estrechos corredores
de corales arterias y raíces
y venas y medusas capilares.

Mar que teje en la sombra su tejido flotante,
con azules agujas ensartadas
con hilos nervios y tensos cordones.

Nocturno mar amargo
que humedece mi lengua con su lenta saliva,
que hace crecer mis uñas con la fuerza
de su marca oscura.

Mi oreja sigue su rumor secreto,
oigo crecer sus rocas y sus plantas
que alargan más y más sus labios dedos.

Lo llevo en mí como un remordimiento,
pecado ajeno y sueño misterioso
y lo arrullo y lo duermo
y lo escondo y lo cuido y le guardo el secreto.





05 January 2011

Acelerando, Jose Hierro



Acelerando
Aquí, en este momento, termina todo,
se detiene la vida. Han florecido luces amarillas
a nuestros pies, no sé si estrellas. Silenciosa
cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento.

Nos besamos en carne viva. Bendita lluvia
en la noche, jadeando en la hierba,
trayendo en hilos aroma de las nubes,
poniendo en nuestra carne su dentadura fresca.

Y el mar sonaba. Tal vez fuera su espectro
porque eran miles de kilómetros
los que nos separaban de las olas,
y lo peor, miles de días pasados y futuros nos separaban.

Descendían en la sombra las escaleras.
Dios sabe a dónde conducían. Qué más daba. «Ya es hora
-dije yo-, ya es hora de volver a tu casa.»
Ya es hora. En el portal, «Espera», me dijo. Regresó
vestida de otro modo, con flores en el pelo.
Nos esperaban en la iglesia. «Mujer te doy.» Bajamos
las gradas del altar. El armonio sonaba.
Y un violín que rizaba su melodía empalagosa.
Y el mar estaba allí. Olvidado y apetecido
tanto tiempo. Allí estaba. Azul y prodigioso.

Y ella y yo solos, con harapos de sol y de humedad.
«¿Dónde, dónde la noche aquella, la de ayer...?», preguntábamos
al subir a la casa, abrir la puerta, oír al niño que salía
con su poco de sombra con estrellas,
su agua de luces navegantes,
sus cerezas de fuego. Y yo puse mis labios
una vez más en la mejilla de ella. Besé hondamente.
Los gusanos labraron tercamente su piel. Al retirarme
lo vi. Qué importa, corazón. La música encendida,
y nosotros girando. No: inmóviles. El cáliz de una flor
gris que giraba en torno vertiginosa.

Dónde la noche, dónde el mar azul, las hojas de la lluvia.Los niños -quiénes son, que hace un instante
no estaban-, los niños aplaudieron, muertos de risa:
«Qué ridículos, papá, mamá». «A la cama», les dije
con ira y pena. Silencio. Yo besé
la frente de ella, los ojos con arrugas
cada vez más profundas. ¿Dónde la noche aquella,
en qué lugar del universo se halla? «Has sido duro
con los niños.» Abrí la habitación de los pequeños,
volaron pétalos de lluvia. Ellos estaban afeitándose.
Ellas salían con sus trajes de novia. Se marcharon
los niños -¿por qué digo los niños?- con su amor,
con sus noches de estrellas, con sus mares azules,
con sus remordimientos, con sus cuchillos de buscar
bajo la carne. Dónde, dónde la noche aquella,
dónde el mar... Qué ridículo todo: este momento detenido,
este disco que gira y gira en el silencio,
consumida su música...
De "Libro de las alucinaciones" 1964

16 December 2010

Despedida del mar, Jose Hierro


Por más que intente al despedirme
guardarte entero en mi recinto
de soledad, por más que quiera
beber tus ojos infinitos,
tus largas tardes plateadas,
tu vasto gesto, gris y frío,
sé que al volver a tus orillas
nos sentiremos muy distintos.
Nunca jamás volveré a verte
con estos ojos que hoy te miro.

Este perfume de manzanas,
¿de dónde viene? ¡Oh sueño mío,
mar mío! ¡Fúndeme, despójame
de mi carne, de mi vestido
mortal! ¡Olvídame en la arena,
y sea yo también un hijo
más, un caudal de agua serena
que vuelve a ti, a su salino
nacimiento, a vivir tu vida
como el más triste de los ríos!

Ramos frescos de espuma... Barcas
soñolientas y vagas... Niños
rebañando la miel poniente
del sol... ¡Qué nuevo y fresco y limpio
el mundo...! Nace cada día
del mar, recorre los caminos
que rodean mi alma, y corre
a esconderse bajo el sombrío,
lúgubre aceite de la noche;
vuelve a su origen y principio.

¡Y que ahora tenga que dejarte
para emprender otro camino!...

Por más que intente al despedirme
llevar tu imagen, mar, conmigo;
por más que quiera traspasarte,
fijarte, exacto, en mis sentidos;
por más que busque tus cadenas
para negarme a mi destino,
yo sé que pronto estará rota
tu malla gris de tenues hilos.
Nunca jamás volveré a verte
con estos ojos que hoy te miro.

04 December 2010

Frente Al Mar de Alfonsina Storni

Frente Al Mar de Alfonsina Storni
Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.
Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».
Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.
¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.
Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.
Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría…
Ah, yo soñaba ser como tú eres.
Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.
Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!… ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.
Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!
Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.

25 November 2010

JUAN CLEMENTE ZENEA


JUAN CLEMENTE ZENEA (1832 – 1871)

Nace en Bayamo, Provincia de Oriente y muere fusilado por el gobierno español en La Habana.
A la edad de catorce años comenzó a escribir y publicar poemas en La Prensa.
Por este tiempo, siendo él muy joven, comienzan amoríos con la actriz. bailarina y poetisa norteamericana Adah Menken, que llegó a la Habana en un viaje artístico. Esta actriz le enseñó inglés y francés.
A ella le dedicó uno de sus mejores poemas, forma de romance, titulado Fidelia. Muy pronto se afilió a dos organizaciones que querían la independencia de la Isla del imperio español y que buscaban una posible anexión a los Estados Unidos.
Estuvo en Nueva York varias veces. También en México. En ambos países escribió infatigablemente para un sinnúmero de periódicos y revistas.
Son muchas las obras literarias, aparte de innumerables artículos periodísticos y en revistas, que publicó en su relativamente corta vida. Antes de morir, tenía el proyecto de una novela en verso y leyendas que quedaron inconclusas. En cuanto a poesía, podemos destacar una Antología de versos de temas variados, pero siempre líricos, y su maravilloso librito titulado Diario de un mártir, publicado póstumamente, en 1874, en donde, haciendo uso de un lirismo exquisito y tierno, presagia su infausta muerte.



IV

Cesaron, ¡oh mi Dios!, las alegrías
del amor terrenal con sus anhelos.
Y ya empezaron a correr los días
del santo amor que seguirá en los cielos.

Conmigo seguirá, si por los vagos
espacios de la tumba, en paz y calma
navega el hombre en bonancibles lagos,
y un viaje inmortal emprende el alma.

Y ¡oh! nunca borre caprichosa suerte
la imagen ¡ay! que tu memoria encierra;
para amarte en el seno de la muerte
como tú me amarás desde la tierra.

Pero si quieres despertar mis celos,
y ni en tu mente alguna vez me nombras,
en la homérica selva de asfodelos
irá mi sombra a atormentar las sombras.

Mas no me olvidarás -que no se olvida
una como la nuestra, larga historia;
¡y al decirnos adiós en esta vida
nos dijimos adiós hasta la gloria

12 November 2010

El Mar, Pablo Neruda

NECESITO del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbran te
suposición de peces y navios.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.
Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.
Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.

07 November 2010

Desacralizar la poesía, Por Pavel López


Exponente de una literatura donde se mezclan en igualdad de condiciones lo culto y lo profano, Luis Rogelio Nogueras (1944-1985) se inscribe entre los clásicos de las letras cubanas por su inédita capacidad para otorgar a lo cotidiano, sin adornos, el rango de la poesía.

Mucho se ha hablado de esta figura, que algunos apodaban Wichy”, otros simplemente “El Rojo”, escritor incansable, capaz de unir con premeditada imprudencia rigor artístico y humor, exigencia y espontaneidad, a la hora de transitar por la difícil senda de la creación.

Defensor a ultranza del conversacionalismo, corriente empeñada en la búsqueda de la sencillez y la comunicación directa con el público, a través de una significativa economía de recursos, Nogueras despojó a sus textos de la ampulosidad y la retórica precedentes, sin renunciar por ello a la excelencia.

No en balde una de sus huellas más notables constituye la del también cubano José Zacarías Tallet (1893-1989), de quien escribirá en algún poema:

Desnudó a “la ninfa de rosada ala”
y la obligó a bailar borracha
en una fiesta de negros.
Desplumó a los cisnes y los
asó en púas.
No suspiró por princesas sino las poseyó.

No obstante, según palabras de Guillermo Rodríguez Rivera, uno de sus compañeros de generación, la lírica del Wichy superará con creces los presupuestos de esta vertiente e incorporará algunos signos del posmodernismo literario.

En efecto, desde su inicial “Cabeza de zanahoria” (1967), Premio David de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, hasta “La forma de las cosas que vendrán”, volumen inconcluso debido a su prematura muerte con solo 40 años, “El Rojo” conformó una obra que devino perverso juego con el lenguaje, ejercicio crítico de la literatura desde la literatura, sin perder ni un instante la aguda ironía e imaginación cultivadas durante toda su vida.

Repasemos para comprobarlo aquellos versos titulados “Le digo a mi hijo”, donde acomete, a manera de epitafio, un falseamiento de las fuentes y los referentes de su historia, burlándose de personajes de existencia improbable como aquel:
“Walaz Telémaco: 51 años
Escultor laureado con la orden Oaszith
de primer grado.
Murió aplastado por una roca
cuando trabajaba en su monumento a
Brancusi”

Este es el Wichy en estado puro, como también es Nogueras el autor de textos que toman partido con acontecimientos concretos de la historia, entre ellos la guerra de Vietnam. Así lo demuestra en el poema “El bombardeo a una aldea”:

“El pueblo estaba junto al río.
Y después ya no quedó río, ni pueblo, ni nada...
Sólo unas manchas en la tierra
Como de cal, pero azules”.

Imágenes como esta ratifican a un bardo comprometido con su tiempo.
Y no podía ser de otra manera, si tenemos en cuenta que proviene de aquel grupo de intelectuales reunidos desde 1966 en torno a la publicación El Caimán Barbudo, estandarte de una inédita concepción acerca del papel de la cultura en la nueva sociedad.

Enemigos de la mediocridad y el dogmatismo “los del Caimán” pronto serían víctimas de la incomprensión, dada la absoluta verticalidad de sus planteamientos, recogidos en su texto fundacional Nos pronunciamos:

“Rechazamos la mala poesía que trata de justificarse con denotaciones revolucionarias repetidora de fórmulas pobres y gastadas”.

Los años, sin embargo, sacaron a la luz el altísimo rango de aquellos radicales, que defendieron en su momento una poesía en la cual tuviesen cabida, en iguales dosis, las palabras “corazón y carajo”.

Acerquémonos pues al Wichy, a través de su extensa producción lírica recogida en libros como “Imitación de la vida” (Premio Casa de las Américas en 1981), “Las quince mil vidas del caminante” o “El último caso del inspector”.

Como prueba de su multifacética labor quedarán, además, sus incursiones en la novela de espionaje (“Y si muero mañana”), y sus guiones para cine, que devinieron películas de rotundo éxito.

Para recordarlo, basten las palabras de su colega y amigo Víctor Casaus, quien en cierta ocasión lo definió como: “Un poeta pelirrojo y carismático, que llenaba de simpatía las tertulias, y de promesas a sus hipotéticas o futuras amantes”.

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JOSE MARTI:

"A servir modestamente a los hombres me preparo; a andar, con el libro al hombro, por los caminos de la vida nueva; a auxiliar, como soldado humilde, todo brioso y honrado propósito: y a morir de la mano de la libertad, pobre y fieramente."

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