23 September 2016

Aprendiendo

POR JORGE LUIS BORGES

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
 
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.


Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. 
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.
Pero desafortunadamente, solo con el tiempo...

26 October 2015

-José Angel Buesa, Poema para la Esposa Ajena


Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,
sin que nadie descubra cual relata su historia,
pues será simplemente, los versos de un poeta,
tras de arrancar la pagina de la dedicatoria.

Y pasarán años... Pero acaso algún día,
o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,
abrirás la gaveta - como una rebeldía,
y leerás mi libro- tal vez como un despecho.

Y brotará un perfume de una ilusión suprema
sobre tu desencanto de esposa abandonada.
Y entonces con orgullo, marcaras la página,
y guardarás mi libro debajo de la almohada.


mas poemas de José Angel Buesa aqui:http://azulamor.blogspot.com/2010/06/jose-angel-buesa-senorasegun-dicen-ya.html
http://azulamor.blogspot.com/2010/06/jose-angel-buesa-2.html

19 January 2013

Rubén Darío, el cronista lúcido y actual



El cantor de las musas, el cisne de los versos y el testigo omnisciente del coloquio de los centauros, Rubén Darío, padre del movimiento literario modernista, está siendo celebrado una vez más con jornadas en su nombre para conmemorar el 146 aniversario de su nacimiento, en Metapa, hoy Ciudad Darío, el 18 de enero de 1867.
Conocido como poeta que buscó perfección de la forma, musicalidad verbal y goce estético, ha sido blanco de críticas por considerarlo hacedor de “una poesía de evasión repudiable”, como decía Marinelli; sin embargo, las dos terceras partes de su obra, constituidas por crónicas periodísticas, no muestran a un poeta que levitaba, sino a un hombre lejos del absentismo y conocedor de la realidad del mundo en sus diversas latitudes.
Aunque muchos de sus cuentos dan fe de un escritor que interpreta la realidad y denuncia los grandes males sociales, son sus crónicas las que muestran a un Darío que no se encerró en el peso del existencialismo sino que vivió el dolor de la humanidad, señaló las injusticias y se alzó contra la guerra y el anarquismo.
Su romance con las publicaciones periódicas llegó desde temprana edad, sin embargo, su esplendor vino luego de ser nombrado corresponsal del diario argentino La Nación, en España.
“La Nación era el más grande periódico de Sudamérica, pertenecía a los Mitres, miembros de la oligarquía progresista. Argentina era una potencia económica que Darío concebía como una cosmópolis que podría enfrentar a Estados Unidos. “Ahí él encontró la oportunidad de obtener ingresos que le permitieran el sustento”, señaló el doctor Jorge Eduardo Arellano.
Darío cruzó 12 veces el Atlántico, por lo que Arellano señala que sus crónicas son transatlánticas con temática mayoritariamente europea, y lo sitúa como testigo e intérprete lúcido de su tiempo.
Al ser nombrado corresponsal del diario, Darío pasó a ser para América lo que los cronistas de Indias fueron para Europa: en un mundo sin aviones, sin Internet ni telefonía celular aceptó el reto de convertirse en los ojos de los latinoamericanos que hurgaron en las entrañas de una España recién derrotada, despojada de sus últimas colonias, vista por él como “amputada, valiente y vencida”.
También fue el retratista con su pluma de un París que era su anhelo como Ciudad Luz, como la cumbre de aquella Exposición de arte de fin de siglo que aunque lo deslumbró no pudo evitar que dibujara también las escenas parisinas de vicios, de miseria, “el hoyo oscuro de donde salen tanto clamor y olor de muerte”. 

Cronista de América para América

Pese a ser el cronista de Europa para América y de que haya recogido esas piezas periodísticas impregnadas de alto valor literario en “las grandes sábanas que eran las páginas de La Nación y que eran esperadas por un público selecto que anhelaba conocer de buena mano y de exquisita pluma los pormenores europeos”, según señaló Arellano, Darío demostró ser un cronista también comprometido con la realidad latinoamericana, más aún centroamericana y nicaragüense.
“A pesar de su cosmopolitismo, este cronista abordó todos los temas que estaban latentes en los ámbitos políticos, económicos y sociales, advirtiéndose el discurso latinoamericanista y el rechazo a todo imperio”, prosiguió.

Para Arellano, las de Darío fueron crónicas “de ideas, de literatura, de pensamiento” dentro de las que su oposición a la anarquía tuvo un lugar preponderante, sin olvidar el tema político; además, también presentó a América su propia realidad.
En el volumen La República de Panamá y otras crónicas desconocidas, compiladas por Arellano, nos encontramos al Darío hispanista, conocedor hasta la saciedad del “pulso dramático” de sus tierras y muestra a los lectores de La Nación, cómo no solo las princesas y emperatrices de la China cabían en su obra, pues políticos y presidentes de diversos países latinoamericanos fueron objeto de su pluma.

Idealista de la Unión Centroamericana, abogaba “por hacer de aquellas cinco naciones diminutas y desconocidas, una sola, que sería vista con menos indiferencia que ahora por el mundo entero”; sin embargo, no se quedaba en el ideal sino que exponía los factores que imposibilitaban alcanzar esta meta y con propiedad daba cuenta de todo el proceso que se había suscitado en pro de la unión.
Cada crónica es la materialización de investigaciones históricas, sociológicas, demográficas y políticas de un poeta que nunca escribió a la ligera ni ajeno al tema que le ocupaba, sino de un cronista conocedor de datos demográficos de diversas naciones, personajes políticos, coyuntura económica, como el detallado déficit de Cuba que expone en el texto “La insurrección en Cuba”.
Tan de su tiempo y tan actual, Darío publicó el 9 de marzo de 1902, siempre en La Nación, “La cuestión de los canales”, un texto que 111 años después aún se lee con interés porque expone las principales razones que evitaron la construcción del promocionado canal por Nicaragua, que hoy día sigue siendo El Dorado que se cree dinamizará la economía nacional.

Ni qué decir del repudio a la guerra y de su marcado antiintervencionismo cuyo blanco primordial fue la figura de Roosevelt y las políticas invasivas de los Estados Unidos.

En fin, son las crónicas de Darío, sobre todo aquellas referidas a América, las que justifican que Jorge Eduardo Arellano afirme que no fue “ni torremarfilista ni esteta político, sino un pensador progresista, cantor de nuestra América, acosado por los problemas del planeta”.

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JOSE MARTI:

"A servir modestamente a los hombres me preparo; a andar, con el libro al hombro, por los caminos de la vida nueva; a auxiliar, como soldado humilde, todo brioso y honrado propósito: y a morir de la mano de la libertad, pobre y fieramente."

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