22 December 2016

Einstein y su hijo


Es otro libro, no obstante, el que alberga un documento tal vez más preciado. En 1915 Einstein se hallaba en una Berlín devastada, mientras que su exmujer,Mileva, y sus dos hijos, Hans Albert yEduard “Tete”, vivían a salvo en Viena. 
El 4 de noviembre de ese mismo año, cuando ya había escrito la teoría general de la relatividad que lo catapultaría a la gloria científica, Einstein le mandó a su hijo de once años la siguiente carta, que recoge el libro Posterity: Letters of Great Americans to Their Children (Anchor, 2008):
“Mi querido Albert,
Ayer recibí tu cariñosa carta y me hizo muy feliz. Tenía ya miedo de que no volvieras a escribirme nunca. Me dijiste, cuando estuve en Zurich, que se te hace extraño cuando voy a Zurich. En consecuencia, creo que es mejor si nos encontramos en algún otro lugar, donde nadie interfiera en nuestro bienestar. En cualquier caso, voy a rogar que cada año pasemos un mes entero juntos, para que veas que tienes un padre que se interesa por ti y que te quiere. También puedes aprender muchas cosas buenas y bellas de mí, algo que otra persona no podría ofrecerte tan fácilmente. Lo que he conseguido gracias a mi extenuante trabajo no debe valer sólo para los desconocidos, sino sobre todo para mis propios hijos. Estos días he completado uno de los más hermosos trabajos de mi vida; cuando seas mayor, te lo explicaré.
Estoy muy contento de que halles placer en el piano. Eso y la carpintería son, en mi opinión, las mejores actividades para tu edad, mejor incluso que el colegio. Porque son cosas muy apropiadas para una persona joven como tú. Toca al piano principalmente lo que te guste, aunque la profesora no te lo asigne. Esa es la mejor manera de aprender, cuando estás haciendo algo con tal disfrute que no te das cuenta de que el tiempo pasa. Yo estoy a veces tan enfrascado en mi trabajo que se me olvida la comida a mediodía…
Un beso para ti y otro para Tete de tu
Papá.
Recuerdos a mamá”.
Amén de los tópicos paternos (¿qué padre del mundo no ha dicho alguna vez “ya lo entenderás cuando seas mayor”?), quizá lo que más se haya destacado de la carta sea la creencia profunda que expresa el físico de que para aprender lo mejor que puede uno hacer es disfrutar de la tarea a la que se entrega: disfrutar tanto que no se da cuenta de que el tiempo pasa. 

19 December 2016

El amor, Albert Einstein

Albert Einstein le explicó a su hija el amor a través de la ciencia en esta imperdible carta


Albert Einstein, decidió hablarle a su hija del amor por medio de una hermosa carta, la cual intentó explicar utilizando muchos fundamentos.
Al parecer al célebre físico alemán le encantaba escribir, puesto que en la década de los 80 se descubrieron más de 11 mil cartas escritas a mano por él. A partir del momento en que se hallaron han sido en centro de muchas investigaciones. Pero una de esas cartas hablaba de un tema muy particular, que llamó la atención de miles de personas alrededor del mundo.

Esta carta estaba dirigida a su hija, Lieserl, a quien en realidad Einstein nunca conoció porque fue concebida fuera del matrimonio, con una de sus compañeras, allá por los años 1900. Al científico no le importó esto y aun así decidió escribirle una carta a su hija, en la cual explicaba sobre el amor, con un contenido físico pero conmovedor. Esta es la famosa carta:

“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me comprendieron y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad, también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Aun así, te pido que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explicaré a continuación. 

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Se trata de una fuerza que incluye y gobierna a todas las demás y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no ha sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR. 

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo, olvidaron la más invisible y poderosa de todas las fuerzas.

El amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y a quien lo recibe. 

El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. 

El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. 

El amor revela y desvela. 

Por amor se vive y se muere. 

El Amor es Dios y Dios es Amor. 

Esta fuerza lo explica todo y da sentido a la vida en mayúsculas. 

Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2, aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites. Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar al mundo y cada ser sensible que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Tal vez aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que azotan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor, cuya energía espera ser liberada. Cuando aprendamos a dar y a recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda la vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, ¡necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!

Tu padre,

Albert Einstein”

El destino de Lieserl es desconocido, pero existen informes que señalan que la niña habría muerto durante su primer año de vida. Incluso los mejores científicos de la historia encuentran algo inexplicable. En este caso, Einstein nos deja nuevamente una gran enseñanza.


Muchos dudan de el origen de la carta, pero haya sido escrita por Albert Einstein o no, es de cualquier manera hermosa, no creen? 

18 December 2016

ESTE AMOR, Jacques Prevert


Tan violento / Tan frágil
Tan tierno / Tan desesperado

Este amor
Bello como el día/Y malo como el tiempo
Cuando hay mal tiempo
Este amor tan sincero/Este amor tan hermoso
Tan feliz / Tan jovial
Y tan pobrecillo
Trémulo como un chiquillo en la oscuridad
Y tan seguro de sí mismo
Como un hombre tranquilo en lo más hondo de la noche

Este amor que da miedo a los demás
Que los hace hablar/Que los hace palidecer
Este amor acechado
Porque nosotros lo acechamos
Acosado herido pisoteado destrozado negado olvidado
Porque nosotros lo hemos acosado herido pisoteado
destrozado negado olvidado
Este amor íntegro/Tan vivo todavía
Y pleno de sol
Es el tuyo / Es el mío
Ese que ha sido
Este algo siempre nuevo/Y que no ha cambiado
Tan verdadero como una planta
Tan tembloroso como un pájaro
Tan cálido tan vivo como el verano
Ambos podemos juntos/Alejarnos y retornar
Olvidarlo
Y después dormirnos
Despertarnos padecer envejecer
Dormirnos de nuevo/Soñar con la muerte
Despertarnos sonreír y reír
Y rejuvenecer
Nuestro amor sigue allí
Obstinado como un borrico/Viviente como el deseo
Cruel como la memoria
Absurdo como el arrepentimiento
Tierno como los recuerdos/Frío como el mármol
Bello como el día/Frágil como un niño
Nuestro amor nos mira sonriendo
Y nos habla sin decir nada
Y yo lo escucho tembloroso
Y grito / Grito por ti / Grito por mí
Y le suplico
Por ti por mí por todos los que se aman
Y los que se han amado
Sí le grito/Por ti por mí y por todos
Los que no conozco
Quédate
Allí donde estás/Allí donde estuviste antes
Quédate
No te muevas/No te vayas

Nosotros los que somos amados
Te hemos olvidado
Pero no nos olvides tú
Sólo te teníamos a ti en el mundo
No permitas que nos volvamos indiferentes
Cada vez mucho más lejos
Y desde donde sea/Danos señales de vida
Mucho más tarde desde el rincón de un bosque
En la selva de la memoria
Surge de repente/Tiéndenos la mano
Y sálvanos

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JOSE MARTI:

"A servir modestamente a los hombres me preparo; a andar, con el libro al hombro, por los caminos de la vida nueva; a auxiliar, como soldado humilde, todo brioso y honrado propósito: y a morir de la mano de la libertad, pobre y fieramente."

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