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14 April 2011

Dulce María Loynaz

(Cuba, 1903-1997)
Sus poemas los que se hacen eco de su voz, nos sensibilizan con ella.

 
Posee una obra literaria que sugiere la admiración y el estudio. es tan atractiva y relevante que incluye poemas narrativos o anecdóticos como Últimos días de una casa (1958), libros de viajes como Un verano en Tenerife (1958), un Bestiario (1990) o una novela lírica como Jardín (1951).Deseo
Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve, y único horizonte de carne;
que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...
La melodía en su prosa es poética, y su poesía es deleite al oído,siendo una de las plumas más bellas en la literatura cubana. Perteneciente a una familia de antiguo arraigo y elegante riqueza, los Loynaz del Castillo, estudió leyes y viajó por buena parte del mundo, residiendo en España y afincándose finalmente en Cuba, donde perteneció a la Academia Cubana de la Lengua y obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1986.
Desprendimiento


Dulzura de sentirse cada vez más lejano.
Más lejano y más vago...
Sin saber si es porque las cosas
se van yendo o es uno el que se va.

Dulzura del olvido como un rocío leve cayendo en la tiniebla...
Dulzura de sentirse limpio de toda cosa.
Dulzura de elevarse y ser como la estrella inaccesible y alta,
alumbrando en silencio...

En silencio,
¡Dios mío!...


Sus últimas publicaciones fueron Poemas escogidos, de 1985, Bestiarium y La novia de Lázaro, ambos de 1991. La Diputación de Cádiz publicó, además, en 1992, Poemas náufragos, y la editorial Espasa Calpe una amplia antología de su obra.
Entre las grandes figuras de la literatura universal que pasaron por su casa se cuentan Federico García Lorca y los premios Nobel de literatura, Gabriela Mistral y Juan Ramón Jiménez.
Permaneció en la Isla viviendo en su vieja casona de El Vedado hasta el día de su muerte ocurrida el 27 de abril de 1997 a los 94 años de edad.

Yo te fui desnudando de ti mismo...
Yo te fui desnudando de ti mismo,
de los «tus» superpuestos que la vida
te había ceñido...
Te arranqué la corteza -entera y dura-
que se creía fruta, que tenía
la forma de la fruta.
Y ante el asombro vago de tus ojos
surgiste con tus ojos aún velados
de tinieblas y asombros...
Surgiste de ti mismo; de tu misma
sombra fecunda, intacto y desgarrado
en alma viva...

"Alguna veces, en las mañanas, suelo caminar hasta el borde de la ciudad y sentarme junto al mar con sus Cartas que no se extraviaron. Desde mi complejo mundo personal trato de imaginarme que ella escucha, y que en el mar también hay quien escucha. A modo de exorcismo leo sus cartas y pienso que ya el día se vuelve uno de esos amigos que no se quejan por el don que te ofrecen. De ese amor que se extraña por imposible o del bienestar que se recibe sin amargo favor.
Leo sus Cartas al mar. La palabras regresan como la mano antigua que me acariciaba, entran por mi dolor y cantan. Suavemente tristeza se retira con cierta discresión, y por un tiempo, no muy largo, el regocijo se acomoda como el niño al que permiten echar una jugada.
Dulce María vive ahí, en ese lado izquierdo que no se calla. Es su poesía el reo culpable. El asesino de mi rebelión. Brisa y sosiego. Y leo: Agárrese a ella como un ostión a una estaca de mar. Ud es el ostión, ella es la estaca y yo soy el mar. " Raysa White

“He de amoldarme a ti”,

He de amoldarme a ti
como el río a su cauce,
como el mar a su playa,
como la espada a su vaina.
He de correr en ti,
he de cantar en ti,
he de guardarme en ti ya para siempre.
Fuera de ti ha de sobrarme el mundo,
como le sobra al río el aire,
al mar la tierra,
a la espada la mesa del convite.
Dentro de ti no ha de faltarme
blandura de limo para mi corriente,
perfil de viento para mis olas,
ceñidura y reposo para mi acero.
Dentro de ti está todo;
fuera de ti no hay nada.
Todo lo que eres tú está en su puesto;
todo lo que no seas tú me ha de ser vano.
En ti quepo,
estoy hecha a tu medida;
pero si fuera en mí donde algo falta,
me crezco…
Si fuera en mí donde algo sobra,
lo corto.




Por, Graciela

19 February 2011

DE MARTI HASTA EL CHE



 "Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. 
El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. 
El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre la olas y las fieras. 
El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. 
Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. 

El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella. 

Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza, coronada de nubes. 
El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego de triunfo, los bastones de oro. Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. 

Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa e inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. 

Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. «¿Cómo somos?» se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no van a buscar la solución a Dantzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. 

Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura del sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. 

El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! 

Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. 

El tigre de adentro se echa por al hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. 

Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! 

En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio."

JOSE MARTI, NUESTRA AMERICA



CHE:
“Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar sus derechos....
..Porque esta gran humanidad ha dicho «¡Basta!» y ha echado a andar. 
Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e irrenunciable independencia."»




"Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario"
(Carta de despedida del Che a sus hijos)

13 February 2011

Nuestra America, Jose Marti

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, .........
Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos......

Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete legua! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre? ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¿Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! ....

Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña......

El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país...
..El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico.

El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras esta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos naturales desdeñados han subido los tiranos de América al poder; y han caído en cuanto les hicieron traición. Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.

En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno.....

A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los libros, porque no se administra en acuerdos con las necesidades patentes del país....
La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria....
Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer alzan en México la república, en hombros de los indios. Un canónigo español, a la sombra de su capa, instruye la libertad francesa a unos cuantos bachilleres magníficos, que ponen de jefe de Centro América contra España al general de España. Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se echaron a levantar pueblos los venezolanos por el Norte y los argentinos por el Sur. Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a temblar, uno, que no fue el menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos; como los poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que habían izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París, la bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante en la práctica continua de la razón y de la libertad; como la constitución jerárquica de las colonias resistía la organización democrática de la República, o las capitales de corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota y potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la revolución que triunfó con el alma de la tierra había de gobernar, y no contra ella ni sin ella, entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico...
Con los oprimidos había que hacer una causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores. El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros -de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen-, por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina. Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos. ...

Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre la olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella. Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza, coronada de nubes. El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego de triunfo, los bastones de oro. Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa e inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. «¿Cómo somos?» se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son......

Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura del sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república.
El tigre de adentro se echa por al hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio.

De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos. Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una pompa de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero. Otras acendran, con el espíritu épico de la independencia amenazada, el carácter viril. Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas....

Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o en que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encara y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa o la discordia parricida de nuestra América, el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.

No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas....

Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la Historia, suben a tramos heroicos la vía de las repúblicas; ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!

07 November 2010

Desacralizar la poesía, Por Pavel López


Exponente de una literatura donde se mezclan en igualdad de condiciones lo culto y lo profano, Luis Rogelio Nogueras (1944-1985) se inscribe entre los clásicos de las letras cubanas por su inédita capacidad para otorgar a lo cotidiano, sin adornos, el rango de la poesía.

Mucho se ha hablado de esta figura, que algunos apodaban “Wichy”, otros simplemente “El Rojo”, escritor incansable, capaz de unir con premeditada imprudencia rigor artístico y humor, exigencia y espontaneidad, a la hora de transitar por la difícil senda de la creación.

Defensor a ultranza del conversacionalismo, corriente empeñada en la búsqueda de la sencillez y la comunicación directa con el público, a través de una significativa economía de recursos, Nogueras despojó a sus textos de la ampulosidad y la retórica precedentes, sin renunciar por ello a la excelencia.

No en balde una de sus huellas más notables constituye la del también cubano José Zacarías Tallet (1893-1989), de quien escribirá en algún poema:

Desnudó a “la ninfa de rosada ala”
y la obligó a bailar borracha
en una fiesta de negros.
Desplumó a los cisnes y los
asó en púas.
No suspiró por princesas sino las poseyó.

No obstante, según palabras de Guillermo Rodríguez Rivera, uno de sus compañeros de generación, la lírica del Wichy superará con creces los presupuestos de esta vertiente e incorporará algunos signos del posmodernismo literario.

En efecto, desde su inicial “Cabeza de zanahoria” (1967), Premio David de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, hasta “La forma de las cosas que vendrán”, volumen inconcluso debido a su prematura muerte con solo 40 años, “El Rojo” conformó una obra que devino perverso juego con el lenguaje, ejercicio crítico de la literatura desde la literatura, sin perder ni un instante la aguda ironía e imaginación cultivadas durante toda su vida.

Repasemos para comprobarlo aquellos versos titulados “Le digo a mi hijo”, donde acomete, a manera de epitafio, un falseamiento de las fuentes y los referentes de su historia, burlándose de personajes de existencia improbable como aquel:
“Walaz Telémaco: 51 años
Escultor laureado con la orden Oaszith
de primer grado.
Murió aplastado por una roca
cuando trabajaba en su monumento a
Brancusi”

Este es el Wichy en estado puro, como también es Nogueras el autor de textos que toman partido con acontecimientos concretos de la historia, entre ellos la guerra de Vietnam. Así lo demuestra en el poema “El bombardeo a una aldea”:

“El pueblo estaba junto al río.
Y después ya no quedó río, ni pueblo, ni nada...
Sólo unas manchas en la tierra
Como de cal, pero azules”.

Imágenes como esta ratifican a un bardo comprometido con su tiempo.
Y no podía ser de otra manera, si tenemos en cuenta que proviene de aquel grupo de intelectuales reunidos desde 1966 en torno a la publicación El Caimán Barbudo, estandarte de una inédita concepción acerca del papel de la cultura en la nueva sociedad.

Enemigos de la mediocridad y el dogmatismo “los del Caimán” pronto serían víctimas de la incomprensión, dada la absoluta verticalidad de sus planteamientos, recogidos en su texto fundacional Nos pronunciamos:

“Rechazamos la mala poesía que trata de justificarse con denotaciones revolucionarias repetidora de fórmulas pobres y gastadas”.

Los años, sin embargo, sacaron a la luz el altísimo rango de aquellos radicales, que defendieron en su momento una poesía en la cual tuviesen cabida, en iguales dosis, las palabras “corazón y carajo”.

Acerquémonos pues al Wichy, a través de su extensa producción lírica recogida en libros como “Imitación de la vida” (Premio Casa de las Américas en 1981), “Las quince mil vidas del caminante” o “El último caso del inspector”.

Como prueba de su multifacética labor quedarán, además, sus incursiones en la novela de espionaje (“Y si muero mañana”), y sus guiones para cine, que devinieron películas de rotundo éxito.

Para recordarlo, basten las palabras de su colega y amigo Víctor Casaus, quien en cierta ocasión lo definió como: “Un poeta pelirrojo y carismático, que llenaba de simpatía las tertulias, y de promesas a sus hipotéticas o futuras amantes”.

12 October 2010

Tamara


La última vez que la vieron con vida atravesaba un río con sus compañeros. Llevaba pantalones moteados para camuflaje, botas de soldado, una blusa verdiblanca a rayas, mochila y metralleta colgada. Cuando la soldadesca emboscada comenzó a disparar contra el pequeño grupo guerrillero, Tania levantó los brazos para sacarse la metralleta por el cuello y activarla. Una ráfaga la alcanzó y cayó al agua. Arrastrada por la corriente la encontraron, siete jornadas después, con ayuda de perros rastreadores.

Haydée Tamara Bunke Bider nació en Buenos Aires, el 19 de noviembre de 1937, de padres alemanes, quienes habían emigrado a la , huyendo de la persecución nazi. Posteriormente regresan a su país para ayudar en la reconstrucción de la República Democrática Alemana (RDA). Tania, con solo 18 años de edad, fue admitida en las filas del Partido Socialista Unificado de Alemania.

01 October 2010

Jose Marti, Adultera-4, ESCENA 4ª

ESCENA 4ª
GUT., POS. y FLEISCH
FL. ¡Guttermann! ¡Huye, por Dios! Abierta está la puerta del jardín: no estés aquí un instante.
POS. Día es éste azaroso para mí; quehacer importuno me alejará tal vez de la ciudad: tal vez no podré verte mañana ¿cómo huir, Fleisch mía?-.
FL. ¡Oh; sí; alguien te verá!
POS. Aquella puerta me conoce.-Mas, ¿por qué no esperar allí?
FL. Bien, espera... mas oye: vase por esa habitación a parte no concurrida del jardín; baja es la tapia; ¡si algún peligro te amenaza, huye, por piedad!
POS. ¡Adiós, Fleisch mía! (Fl. se va por la puerta del fondo; Pos. cautelosamente por la segunda puerta de la izquierda.)

28 September 2010

Jose Marti, Adultera-3, ESCENA 3ª

ESCENA 3ª -GUTTERMANN(solo y sentado)

GUT. Él piensa que son sólo las turbulencias de su espíritu las que me inquietan:
-¡las del mío son las que me agitan ahora!-
El que tiene una sola felicidad no sospecha nunca que otro pueda ser infeliz.
-Harto sé que no es verdad que los pesares se olvidan, que tengo yo uno muy hondo, y es mi inseparable compañero:
tanto me acompaña, que ya hasta amo mi dolor.-
Yo quería a mi hermana con la vehemencia de todos los cariños.
Ella, débil o frívola, ni ha entendido mi amor, ni lo ha respetado siquiera, y ha dado a un miserable su honra y su paz. -Ahora él la abandona: ahora vuelve ella a mí; ahora que ya no puedo tener para ella más que
el amor del perdón, viene a pedirme aquel cariño en que ni siquiera pensó para olvidarlo,
¡por qué se razona para arrepentir y no se razona para obrar!
Róbales la seducción la voluntad; no ven las tristes que la seducción es una infamia que viene a ellas vestida de apetito y de lisonja
(Se queda sentado y pensativo.)

27 September 2010

Madre América, Jose Marti por Jose Marti

(19 de diciembre de 1889)

Señoras y señores:

Apenas acierta el pensamiento, a la vez trémulo y desbordado, a poner, en la brevedad que le manda la discreción el júbilo que nos rebosa de las almas en ésta noche memorable. ¿Qué puede decir el hijo preso, que vuelve a ver a su madre por entre las rejas de su prisión? Hablar es poco, y es casi imposible, más por el íntimo y desordenado contento, por la muchedumbre de recuerdos, de esperanzas y de temores, que por la corteza de no poder darles expresión digna.

Indócil y mal enfrenada ha de brotar la palabra de quien, al ver en torno suyo, en la persona de sus delegados ilustres, los pueblos que amamos con pasión religiosa; al ver cómo, por mandato de secreta voz, puesto como más altos para recibirlos, y las mujeres como más bellas; al ver el aire tétrico y plomizo animado como de sombras, sombras de águilas que echan a volar, de cabezas que pasan moviendo el penacho consejero, de tierras que imploran, pálidas y acuchilladas, sin fuerzas para sacarse el puñal el corazón, del guerrero magnánimo del Norte, que da su mano de admirador, desde el pórtico de Mount Vernon, al héroe volcánico del Sur, intenta en vano recoger, como quien se envuelve en una bandera, el tumulto de sentimientos que se le agolpa al pecho, y sólo halla estrofas inacordes y odas indómitas para celebrar, en la casa de nuestra América, la visita de la madre ausente, -para decirle, en nombre de hombres y de mujeres, que el corazón no puede tener mejor empleo que darse, todo, a los mensajeros de los pueblos americanos.
....A unos nos ha echado aquí la tormenta; a otros, la leyenda; a otros, el comercio; a otros, la determinación de escribir, en una tierra que no es libre todavía, la última estrofa del poema de 1810; a otros les mandan vivir aquí, como su grato imperio, dos ojos azules. Pero por grande que esta tierra sea, por ungida que esté para los hombres libres la América en que nació Lincoln, para nosotros, en el secreto de nuestro pecho, sin que nadie ose tachárnoslo ni nos lo pueda tener a mal, es más grande, porque es la nuestra y porque ha sido más infeliz, la América en que nació Juárez.

De lo más vehemente de la libertad nació en días apostólicos la América del Norte. No querían los hombres nuevos, coronados de luz, inclinar ante ninguna otra su corona.

.... Cargan mosquetes, para defender las siembras; el trigo que comen, lo aran; suelo sin tiranos es lo que buscan, para el alma sin tiranos. Viene, de fieltro y blusón, el puritano intolerante e integérrimo, que odia el lujo, porque por él prevarican los hombres; viene el cuáquero, de calzas y chupa, y con los árboles que derriba, levanta la escuela; viene el católico, perseguido por su fe, y funda un Estado donde no se puede perseguir por su fe a nadie; viene el caballero, de fusta y sombrero de plumas, y su mismo hábito de mandar esclavos le da altivez de rey para defender su liberta. Alguno trae en su barca una negrada que vender, o un fanático que quema a las brujas, o un gobernador que no quiere oír hablar de escuelas; lo que los barcos traen es gente de universidad y de letras, suecos místicos, alemanes fervientes, hugonotes francos, escoceses altivos, bátavos económicos; traen arados, semillas, telares, arpas, salmos, libros. En la casa hecha por sus manos vivían, señores y siervos de sí propios; y de la fatiga de bregar con la naturaleza se consolaba el colono valeroso al ver venir, de delantal y cofia, a la anciana del hogar, con la bendición en los ojos, y en la mano la bandeja de los dulces caseros, mientras una hija abría el libro de los himnos, y preludiaba otra vez en el salterio o en el clavicordio. La escuela era de memoria y azotes; pero el ir a ella por la nieve era la escuela mejor.
... Por entre los cimientos desencajados en la estupenda convulsión se pasea, codiciosa y soberbia, la victoria; reaparecen acentuados por la guerra, los factores que constituyeron la nación; y junto al cadáver del caballero, muerto sobre sus esclavos, luchan por el predominio en la república, y en el universo, el peregrino que no consentía señor sobre él, ni criado bajo él, ni más conquistas que la que hace el grano en la tierra y el amor en los corazones, -y el aventurero sagaz y rampante, hecho a adquirir y adelantar en la selva, sin más ley que su deseo, ni más límite que el de su brazo, compañero solitario y temible del leopardo y el águila.

Y ¿cómo no recordar, para gloria de los que han sabido vencer a pesar de ellos, los orígenes confusos, y manchados de sangre, de nuestra América, aunque al recuerdo leal, y hoy más que nunca necesario, le pueda poner la tacha de vejez inoportuna aquel a quien la luz de nuestra gloria, de la gloria de nuestra independencia, estorbase para el oficio de comprometerla o rebajarla? Del arado nació la América del Norte, y la Española, del perro de presa. Una guerra fanática sacó de la poesía de sus palacios aéreos al moro debilitado en la riqueza, y la soldadesca sobrante, criado con el vino crudo y el odio a los herejes, se echó, de coraza y arcabuz, sobre el indio de peto de algodón. Llenos venían los barcos de caballeros de media loriga, de segundones desheredados, de alféreces rebeldes, de licenciados y clérigos hambrones. Traen culebrinas, rodelas, picas, quijotes, capacetes, espaldares, yelmos, perros. Ponen la espada a los cuatro vientos, declaran la tierra del rey, y entran a saco en los templos de oro.....

....La mujeres, las roban. De cantos tenía sus caminos el indio libre, y después del español no había más caminos que el que abría la vaca husmeando el pasto, o el indio que iba llorando en su treno la angustia de que se hubiesen vuelto hombres los lobos. Lo que come el encomendero, el indio lo trabaja; como flores que se quedan sin aroma, caen muertos los indios; con los indios que mueren se ciegan las minas. De los recortes de las casullas se hace rico un sacristán. De paseo van los señores; o a quemar en el brasero el estandarte del rey; o a cercenarse las cabezas por peleas y virreyes y oidores, o celos de capitanes; y al pie del estribo lleva el amo dos indios de pajes, y dos mozos de espuela.
...... El glorioso criollo cae bañado en sangre, cada vez que busca remedio a su vergüenza, sin más guía ni modelo que su honor, hoy en Caracas, mañana en Quito, luego con los comuneros del Socorro o compra cuerpo a cuerpo, en Cochabamba el derecho de tener regidores del país; o muere, como el admirable Antequera profesando su fe en el cadalso del Paraguay iluminado el rostro por la dicha o al desfallecer al pie del Chimborazo "exhorta a las razas a que afiancen su dignidad". El primer criollo que le nace al español, el hijo de la Malinche, fue un rebelde. La hija de Juan de Mena que lleva el luto de su padre, se viste de fiesta con todas sus joyas, porque es día de honor para la humanidad, el día en que Arteaga muere! ¿Qué sucede de pronto, que el mundo se para a oír, a maravillarse, a venerar? ¡De debajo de la capucha de Torquemada sale, ensangrentado y acero en mano, el continente redimido! Libres se declaran los pueblos todos de América a la vez. Surge Bolívar, con su cohorte de astros. Los volcanes, sacudiendo los flancos con estruendo, lo aclaman y publican. A caballo, la América entera. Y resuenan en la noche, con todas las estrellas encendidas, por llanos y por montes, los cascos redentores. Hablándoles a sus indios va el clérigo de México. Con la lanza en la boca pasan la corriente desnuda los indios venezolanos. Los rotos de Chile marchan juntos, brazo en brazo, con los choles del Perú. Con el gorro frigio del liberto van los negros cantando, detrás del estandarte azul. De poncho y bota de potro, ondeando las bolas, van, a escaparse de triunfo, los escuadrones de gauchos. Cabalgan, suelto el cabello, los pehuenches, resucitados, voleando sobre la cabeza la chuza emplumada. Pintados de guerrear vienen tendidos sobre el cuellos los araucos, con la lanza de tacuarilla coronada de pluma de colores; y al alba, cuando la luz virgen se derrama por los despeñaderos, se ve a San Martín, allá sobre la nieve, cresta del monte y corona de la revolución, que va, envuelto en su capa de batalla, cruzando los Andes. ¿Adónde va la América, y quién la junta y guía? Sola, y como un solo pueblo, se levanta. Sola pelea. Vencerá, sola.

¡Y todo ese veneno lo hemos trocado en savia! Nunca, de tanta oposición y desdicha, nació un pueblo más precoz, mas generoso, más firme. Sentina fuimos, y crisol comenzamos a ser. Sobre las hidras, fundamos. Las picas de Alvarado, las hemos echado abajo con nuestros ferrocarriles. En las plazas donde se quemaban los herejes, hemos levantado bibliotecas. Tantas escuelas tenemos como familiares del Santo Oficio tuvimos antes. Lo que no hemos hecho, es porque no hemos tenido tiempo para hacerlo, por andar ocupados en arrancarnos de la sangre las impurezas que nos legaron nuestros padres. De las misiones religiosas e inmorales, no quedan ya más que paredes descascaradas, por donde asoma el búho el ojo, y pasea melancólico el lagarto. Por entre las razas heladas y las ruinas de los conventos y los caballos de los bárbaros se ha abierto paso el americano nuevo y convida a la juventud del mundo a que levante en sus campos la tienda. Ha triunfado el puñado de apóstoles. ¿Qué importa que, por levar el libro delante de los ojos, no viéramos, al nacer como pueblos libres, que el gobierno de una tierra híbrida y original, amasada con españoles retaceros y aborígenes torvos y aterrados, más sus salpicaduras de africanos y menceyes, debía comprender, para ser natural y fecundo, los elementos todos que, en maravilloso tropel y por la política superior escrita en la Naturaleza, se levantaron a fundarla? ¿Qué importa el desdén repleto de guerras, del marqués lacayo al menestral mestizo?

....De aquella América enconada y turbia, que brotó con las espinas en el frente y las palabras como lava, saliendo, junto con la sangre del pecho, por la mordaza mal rota, hemos venido, a pujo de brazo, a nuestra América de hoy, heroica y trabajadora a la vez, y franca y vigilante, con Bolívar de un brazo y Herbert Spencer de otro; una América sin suspicacias pueriles ni con fianzas cándidas, que convida sin miedo a la fortuna de su hogar a las razas todas, porque sabe que es la América de la defensa de Buenos Aires y de la resistencia del Callao, la América del Cerro de las Campanas y de la Nueva Troya ¿Y preferiría a su porvenir, que es el de nivelar en la paz libre sin codicias de lobo ni prevenciones de sacristán, los apetitos y los odios del mundo; preferiría a este oficio grandioso el de desmigajarse en las manos de sus propios hijos, o desintegrarse en ves de unirse más, o por celos de vecindad mentir a lo que está escrito por la fauna y los astros y la Historia, o andar de zaga de quien se le ofreciese de zagal, o salir por el mundo de limosnera, a que le dejen caer en el plato la riqueza temible? Solo perdura, y es para bien, la riqueza que se crea y la libertad que se conquista con las propias manos. No conoce a nuestra América quien eso ose temer.

....Por eso vivimos aquí, orgullosos de nuestra América para servirla y honrarla. No vivimos, no, como siervos futuros ni como aldeanos deslumbrados, sino con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios; porque las mismas guerras que de pura ignorancia le echan en cara los que no la conocer, son el timbre de honor de nuestros pueblos, que no han vacilado en acelerar con el abono de su sangre el camino del progreso y pueden ostentar en la frente sus guerras como una corona. En vano -faltos del roce y estímulo diario de nuestras luchas y de nuestras pasiones, que nos llegan ¡a mucha distancia! Del suelo donde no crecen nuestros hijos,-- nos convida este país con su magnificencia, y la vida con sus tentaciones, y con sus cobardías el corazón, a la tibieza y al olvido. Donde no se olvida, y donde no hay muerte, llevamos a nuestra América, como luz y como hostia; y ni el interés corruptor, ni ciertas modas nuevas de fanatismo, podrán arrancárnosla de allí. Enseñemos el alma como es a estos mensajeros ilustres que han venido de nuestros pueblos, para que vean que la tenemos honrada y leal, y que la admiración justa y el estudio útil y sincero de lo ajeno, el estudio sin cristales de présbita ni de miope, no nos debilita el amor ardiente, salvador y santo de lo propio; ni por el bien de nuestra persona, si en la conciencia sin paz hay bien, hemos de ser traidores a lo que nos mandan hacer la naturaleza y la humanidad. Y así, cuando cada uno de ellos vuelva a las playas que acaso nunca volvamos a ver, podrá decir, contento de nuestro decoro, a la que es nuestra dueña, nuestra esperanza y nuestra guía: "¡Madre América, allí encontramos hermanos! ¡Madre América, allí tienes hijos!".

(Discurso pronunciado en la Sociedad Literaria Hispanoamericana el 19 de diciembre de 1889, en una velada artístico-literaria ante delegados a la Conferencia Internacional Americana.)

Obras Completas de José Martí, tomo VI, pags. 133-140

19 September 2010

Gángsteres e imperios tienen un solo argumento: la fuerza bruta. Hay métodos para vencerla o para ser destruido por ella.

Luis Britto García.
Caracas, 1940. Narrador,
ensayista, dramaturgo, dibujante,
explorador submarino, autor de más de 60 títulos.

Estados Unidos envía a México colonos protestantes que arrean a sus respectivos esclavos; y como el gobierno mexicano no permite la esclavitud, los estadounidenses le arrebatan más de la mitad de su territorio.
Abrir puertas a caballos de Troya es perderse.

Estados Unidos invade Cuba con el pretexto de liberarla, establece un protectorado y deja una base militar que perdura hasta hoy.
Dejar que el diablo se instale es perderse.

Colombia invade Venezuela en 1901 con 5.000 paramilitares disfrazados de venezolanos; sufre aplastante derrota, y mientras pierde el tiempo amenazando a nuestro país, Estados Unidos le arrebata Panamá.
Reconocer el verdadero enemigo es salvarse.

Inglaterra, Alemania e Italia con sus acorazados bloquean, bombardean e invaden Venezuela, pero se retiran ante la actitud inflexible de Cipriano Castro y la invocación estadounidense de la doctrina Monroe.
No ceder ni un ápice es salvarse.

Estados Unidos agrede militarmente repetidas veces a las pequeñas y fragmentadas Puerto Rico, Cuba, Haití, República Dominicana, Nicaragua, Guatemala, Colombia y Panamá, pero no pasa de influir por debajo de la mesa en la política del gigantesco Brasil.
Mantenerse unido es salvarse.

Estados Unidos con todos sus marines fracasa contra el irreductible César Augusto Sandino, por lo cual lo manda a asesinar en un banquete para celebrar la paz.
Saber que para el enemigo paz significa traición es salvarse.

Cuando Estados Unidos entra en un conflicto, silencia los medios favorables a su adversario y controla férreamente a la disidencia que lo apoya.
Pelear contra el enemigo externo sin olvidar el interno es salvarse.

El embajador estadounidense Braden dirige la campaña electoral contra Juan Domingo Perón, y éste gana las elecciones.
Cortar de plano la injerencia en asuntos internos es salvarse.

Guatemala inicia una reforma agraria en la cual expropia tierras de la United Fruit indemnizándola con el valor que la transnacional señaló en sus declaraciones de impuestos; Estados Unidos organiza una invasión mercenaria que derroca a balazos al gobierno democrático.
Intentar reformas sin construir primero un poder popular invulnerable es perderse.

Estados Unidos invade Cuba con mercenarios por Playa Girón, Fidel los desbarata y declara la revolución comunista.
Responder agresiones con medidas contundentes es salvarse.

Estados Unidos acusa a Cuba ante la OEA, y todos sus miembros menos México votan por expulsarla del sistema interamericano.
Someterse a organizaciones fundadas y mantenidas por el Imperio es perderse.

Ante la colosal amenaza estadounidense, Cuba establece una red de alianzas con el mundo socialista y con los No Alineados que la equilibran y le permiten sobrevivir hasta el presente.
Manejar una diplomacia multipolar es salvarse.

Tras servir incondicionalmente a Estados Unidos durante su interminable dictadura, Rafael Leonidas Trujillo es asesinado con conocimiento y consentimiento de la CIA, quien no hace nada para impedirlo.
Servir al diablo es condenarse.

Confiado en su omnipotencia, Estados Unidos invade sucesivamente Corea del Norte, Vietnam, Afganistán, Irán, Irak y Somalía, y en todas partes sufre contundentes reveses.
Mantener irreductibles la especificidad cultural y el sentimiento nacional es salvarse.

Juan Bosch es elegido presidente de República Dominicana, comienza una serie de reformas democráticas y como el golpe en su contra dado por el proyanqui Wessin Wessin fracasa, Estados Unidos invade Santo Domingo con el pretexto de defender sus intereses.
Albergar intereses estadounidenses es perderse.

Salvador Allende inicia la vía pacífica y democrática hacia el socialismo, y Estados Unidos propicia un golpe fascista de la derecha que lo asesina.
Ser pacífico ante el adversario armado es perderse.

El Departamento de Estado promueve cerca de un millar de atentados para asesinar a Fidel Castro, todos abortados por la inteligencia cubana.
Conocer la malignidad del enemigo es salvarse.

Los gobiernos latinoamericanos aceptan ilusionados préstamos con tasas de interés del 3% sin reparar que los contratos permiten a los usureros subir unilateralmente las tasas de interés, las cuales quintuplican hasta el 15% encadenando a nuestros países a la Deuda Eterna.
Firmar contratos sin leerlos es perderse.

El gobierno militar de Argentina invade las Malvinas confiando en que Estados Unidos lo apoyará obligado por el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, y la potencia norteña los deja en la estacada mientras los ingleses los exterminan.
Esperar que el Imperio cumpla tratados es perderse.

El presidente Omar Torrijos exige la devolución del canal de Panamá, y muere en accidente de aviación misterioso.
Volar sólo en caso de extrema necesidad y sobre seguro es salvarse.

Para pagar la Deuda, los gobiernos latinoamericanos imponen a sus pueblos paquetes del Fondo Monetario Internacional que les prohíben proteger sus economías, y los movimientos sociales impulsan rebeliones sociales que le prohíben a los gobiernos entregarse al Fondo Monetario. Obedecer a usureros es perderse.

Tras fracasar en sus intentos de derrocar al gobierno sandinista mediante la “contra”, Estados Unidos obliga a unirse y financia mediante la USAID y la NED a los opositores, lo cual les permite ganar las elecciones de 1990.
Aceptar que Estados Unidos financie las oposiciones locales es perderse.

El presidente electo Hugo Chávez sanciona 49 leyes reformistas, y el gremio de patronos lanza un cierre patronal y un golpe de Estado, lo derroca, lo secuestra, monta un sabotaje petrolero y un bloqueo de la distribución de alimentos y un teletón en el cual todos los medios claman por el derrocamiento del gobierno legítimo, hasta que el pueblo lo restablece. Esperar el permiso de los patronos para hacer la revolución es perderse; dejar actuar al pueblo es salvarse.

Estados Unidos pretende imponer el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) para reservarse América Latina y el Caribe como inmenso mercado sin regulaciones, y fracasa estrepitosamente.
Proteger las economías propias es salvarse.

Fracasada el ALCA, Estados Unidos la impone sigilosamente mediante tratados bilaterales de Libre Comercio, de Promoción y Protección de Inversiones y mediante Tratados contra la Doble Tributación que exoneran a sus transnacionales de pagar impuestos en los países donde obtienen sus beneficios.
Dejar perder la batalla que se ha ganado es perderse.

La transnacional Exxon intenta embargar bienes y reservas internacionales de Venezuela esgrimiendo la inconstitucional doctrina de que los países latinoamericanos deben someter las controversias sobre contratos de interés público interno a tribunales o árbitros extranjeros.
Entregar la soberanía jurisdiccional a jurados que consistentemente fallan en contra de nuestros países es perderse.

El pequeño Ecuador se retira del CIADI y recupera el derecho a decidir las controversias sobre sus contratos de interés público con sus propias leyes y tribunales.
Reconquistar la soberanía es salvarse.

Estados Unidos mantiene la base de Guantánamo en territorio cubano, pero jamás los marines se atreven a poner un pie fuera de ella.
Armar y entrenar al pueblo es salvarse.

El pequeño Ecuador acepta que Estados Unidos le instale la base de Manta controlando la estratégica cuencia del Putumayo, y desde esa base dirigen y apoyan la agresión de Colombia contra Ecuador. Hospedar al enemigo es perderse.

El pequeño Ecuador ordena al gigantesco Estados Unidos desalojar la base de Manta, y el coloso abandona esa guarida.
No permitir que la planta insolente del extranjero pisotee la soberanía es salvarse.

Con la excusa de que colombianos armados presuntamente habrían entrado en algún país limítrofe, el gobierno de Colombia deja que estadounidenses armados ocupen totalmente el propio.
Mirar la paja en el ojo del vecino y no la viga en el propio es perderse.

Si a estas alturas usted no sabe cuál es el camino de la salvación y el de la perdición, está perdido
.

30 August 2010

Jose Marti-11


Al llegar a México en 1875, José Martí tenía apenas 22 años. Sufría de las lesiones que el presidio político le había ocasionado en Cuba, y arrastraba no sólo las marcas del grillete en su tobillo derecho, sino también una dolencia testicular de la que había sido posteriormente operado, algo que aseveraría su amigo Fermín Valdés Domínguez y que corroboraría la autopsia de 1895. Y llevaba consigo el gran dolor del exiliado que necesitaba replantearse completamente su vida. Hablamos no ya de un prócer en ciernes, sino de un joven a expensas de los arranques sentimentales, de sus dudas, de sus disposiciones políticas, consciente de la pérdida pero también de lo que implica cada ganancia.

Martí asiste en México a las tertulias del Liceo Hidalgo, donde conoce la famosa historia de Rosario de la Peña, musa de la intelectualidad mexicana de entonces, con su profunda belleza melancólica, a la que llamaban Rosario “la de Acuña” porque era comidilla de todos que el poeta Manuel Acuña se había envenenado el 8 de diciembre de 1873, a sus 24 años, con una dosis elevadísima de arsénico, y fue hallado su cadáver según cuentan en la habitación de su hotel junto a un “Nocturno” dedicado a Rosario. El amor frustrado entre ambos fue la causa que se adjudicó entonces a la muerte de Acuña, y Rosario fue culpada de aquel suicidio. Había por entonces el bando de quienes despotricaban contra la muchacha, y aquellos que la defendían. El joven Martí conoció y sucumbió a los encantos de Rosario de la Peña, una damisela de exquisito trato, belleza y sensibilidad, para quien las maneras del extranjero cubano le resultaban curiosamente atractivas. No hace falta agregar que aquella relación devino otro idilio, puesto que quien logró conquistar a Rosario fue otro poeta, Manuel María Flores.

Según se conoce, la casa de Rosario de la Peña fue un sitio obligado de encuentro para muchos de los escritores del segundo Romanticismo mexicano. Martí, quien estaba de paso por tierras mexicanas (recibido e instalado en la casa del diplomático Manuel Mercado), participó también de aquellas tertulias. Hoy traigo una carta que le dedica a la joven mexicana en 1875. Curiosamente, es el mismo año en que escribe su texto de elogio a Luisa Pérez de Zambrana, donde aprovecha para atacar a la Avellaneda bajo el seudónimo de Orestes. Fijaos en el parecido físico que debieron tener las dos mujeres, aunque en los retratos de su juventud, la cubana era aún más bella, más trigueña, e igualmente delicada y espontánea. ¿Alcanzaría esto para explicar esa predilección por un ideal específico de belleza femenino en Martí, más cercano a las dotes físicas de Luisa y Rosario?

Carta de amor a Rosario de la Peña,

[México, 1875]

Rosario:
Decía yo anoche la verdad. Tristezas como sombras me anonadan a veces y me envuelven. Y tienen estas pequeñeces tan real grandeza, y crezco yo en ellas tanto y me muevo yo tan bien, que -aunque yo no soy más que una perenne angustia de mí mismo- todavía tengo una extraña sonrisa para mis locos dolores, y pensamientos de cariño para estas invencibles tristezas que me envuelven.

Parece que debía yo contestar a Vd. ahora sus letras de Vd. De tal manera estoy yo ahora envuelto en pena, que, aun creyéndolo yo verdad, sería mentira cuanto dijese a Vd. de esto. Una vez más ha querido Vd. contener su corazón enfrente de mí; más me hubiera dicho Vd. que lo que en sus letras me dice; pero yo sí que las amo como son, y las amo más cada vez que las veo, y pocas y cortas, todavía perdono a Vd. a despecho de mi exigente voluntad, y en esas letras pudorosas o calculadamente frías, gozo y leo y amo al fin.

Amo en las letras que Vd. escribe. Esto podría llegar a ser principio de toda una plenitud en el amor.

Amar en mí, -y vierto aquí toda la creencia de mi espíritu- es cosa tan vigorosa, y tan absoluta, y tan extra-terrena, y tan hermosa, y tan alta, que en cuanto en la tierra estrechísima se mueve no ha hallado en donde ponerse entero todavía. Probablemente amarguísimo dolor -se habrá ido de la tierra sin completarse y sin ponerse. Angustia esto, de sentirse vivísimo y repleto de ternuras y de delicadezas inmortales, y de gemir horas enteras, -sin que mi alma me permita el derecho de exhalar gemidos, en esta atmósfera tibia, en esta pequeñez insoportable, en esta igualdad monótona, en esta vida medida, en este vacío de mis amores que sobre el cuerpo me pesa, y que a el lo abruma, y a mí dentro de el me sofoca perennemente y me oprime. Enfermedad de vivir: de esta enfermedad se murió Acuña.

Rosario, despiérteme Vd., no como a él, disculpable en alteza de alma, pero débil al fin e indigna de mí. Porque vivir es carga, por eso vivo; porque vivir es sufrimiento; por eso vivo: -vivo, porque yo he de ser más fuerte que todo obstáculo y todo valor.

Pero despiérteme Vd. a la agitación, a la exaltación, a las actividades, a las esperanzas, a todo cuanto pudiera hacerme posible la excusa y el olvido de la vida.

No hay inmodestia en las supremas angustias de mi espíritu. Rosario, vivo en ellas, y cuando yo hubiera vencido todas las miserias que me agobian, sufriría yo mucho, Rosario, sufriría yo siempre de estos mis nobles dolores de no hallar vida y de vivir.

Esfuércese Vd.; vénzame. Yo necesito encontrar ante mi alma una explicación, un deseo; un motivo justo, una disculpa noble de mi vida.

De cuantas vi, nadie más que Vd. podría. Y hace cuatro o seis días que tengo frío.

José Martí

27 July 2010

JOSE MARTI -6-

Lo que te escribo es para conversar contigo de lo que me quita el sueno, es escrito fugazmente despues de leer y "navegar" y publicado sin revisar ni cambiar nada del primer intento asi que puedes encontrat errores gramaticales y ortograficos producto de la premura y la ansiedad por contarte esta historia, no pretende ser una obra de arte ni un estudio historico, te invito a que me mandes tus opiniones y si quieres las publico tambien y asi podemos conversar mejor.
Gracias por leerme, es siempre muy estimulante que alguien lo haga, espero tus opiniones criticas e ideas.

del autor


JOSE MARTI, como yo lo veo. (6)
-escrito por mi para que tu lo leas-
Por : Graciela Martinez Gonzalez




En 1871 Marti tiene 18 años, es deportado a España el 15 de enero donde publica el Presidio Político en Cuba, en donde como ya dijimos en el anterior, describe de forma desgarradora y emotiva lo que vivió en sus mas de 450 días en el presidio.

Refleja su sentimiento de solidaridad con los que sufren y la impotencia que sentía al no poder hacer nada por ellos en aquel momento lo que tal vez lo hace dedicar toda su vida a la liberación de Cuba del colonialismo español, así dice:

“Si los dolores verdaderamente agudos pueden ser templados por algún goce, sólo puede templarlos el goce de acallar el grito de dolor de los de
más. Y si algo los exacerba y los hace terribles, es seguramente la convicción de nuestra impotencia para calmar los dolores ajenos...
Yo suelo olvidar mi mal cuando curo el mal de los demás. Yo suelo no acordarme de mi daño más que cuando los demás pueden sufrirlo por mí. Y cuando yo sufro y no mitiga mi dolor el placer de mitigar el sufrimiento ajeno,........”

Denuncia los horrores que allí vivió, el sufrimiento de los que allí estaban y la indiferencia de las autoridades españolas que fríamente no sentían ninguna pena o vergüenza por lo que hacían.

“Aflige verdaderamente pensar en los tormentos que roen las almas malas. Da profunda tristeza su ceguedad. Pero nunca es tanta como la ira que despierta la iniquidad en el crimen, la iniquidad sistemática, fría, meditada, tan constantemente ejecutada como rápidamente concebida...”
Nos sensibiliza con los sufrimientos y torturas recibidos por los que con el cumplían condena en aquel horrendo encierro, así nos cuenta de este otro niño enfermo:

“Pobre negro Juan de Dios! Reía cuando le pusieron la cadena. Reía cuando le pusieron a la bomba. Reía cuando marchaba a las canteras. Solamente no reía cuando el palo rasgaba aquellas espaldas en que la luz del sol había dibujado más de un siglo. El idiotismo había sucedido en él a la razón; su inteligencia se había convertido en instinto; el sentimiento vivía únicamente entero en él. Sus ojos conservaban la fiel imagen de las tierras y las cosas; pero su memoria unía sin concierto los últimos con los primeros años de su vida...

....con Juan de Dios, ¡pobre negrito Tomás!
¡Ah! Su recuerdo indigna demasiado para que me deja hablar mucho de él. Trabajo me cuesta, sin embargo, contener mi pluma, que corre demasiado rápida, al oir su nombre.
Tiene once años, y es negro, y es bozal.
¡Once años, y está en presidio!
¡Once años, y es sentenciado político!
¡Bozal, y un consejo de guerra lo ha sentenciado!
¡Bozal, y el Capitán General ha firmado su sentencia!
¡Miserables, miserables! Ni aun tienen la vergüenza necesaria para ocultar el más bárbaro de sus crímenes”

Mas alante nos cuenta de Ramón Rodríguez Álvarez, otro niño que sufría también con ellos:

“Ramón Rodríguez Álvarez, que fue sentenciado a los catorce años de su vida.....
..El iba a la cantera a la par que Lino Figueredo. Cuando él llegó, Lino estaba allí hacía más de una semana. Y en aquel infierno de piedras y gemidos, Lino le aligeraba a hurtadillas de su carga, y se la echaba a su cajón, porque Ramón se desmayaba bajo tanto peso; Lino, cargado y expirando, le prestaba su hombro llagado para que se apoyara al subir la terrible cuesta; Lino le llenaba a veces apresuradamente de piedra su cajón para que no tardara demasiado, y el palo bárbaro cayera sobre él. Y una vez que Ramón se desmayó, y Lino cogió en la mano un poco de agua y con su carga en la cabeza dobló una rodilla, y lo dejó caer en la boca y en el pecho de su amigo Ramón, el brigada pasó, el brigada lo vio, y se lanzó sobre ellos, y ciego de ira, su palo cayó rápido sobre los niños, e hizo brotar la sangre del cuerpo desmayado y el cuerpo erguido aún, y pocos instantes pasaron sin que el cajón rodase de la cabeza de Lino, y sus brazos se abriesen hacia atrás, y cayese exánime al lado de su triste compañero.
Ramón tenía catorce años.
Lino tenía doce...”

Critica al gobierno español sin miedo alguno:

“España no puede ser libre.....
En su época este documento publicado en España debió ser muy polémico y criticado, y me imagino cuantos problemas le puede haber buscado a este joven que entonces matricula en la Universidad Central de Madrid como alumno de enseñanza libre en las asignaturas de Derecho Romano, Primer Curso, Derecho Político y Administrativo y Economía Política y Estadística. En el siguiente año matricula Derecho Civil español y Derecho Mercantil y Penal.

José Marti se vincula con cubanos que comparten sus mismas ideas y realizan varias campañas en apoyo a Cuba, también conoce a muchos españoles progresistas y escribe en varios periódicos.
Así en noviembre circula una hoja impresa condenando el fusilamiento de los estudiantes de medicina el 27 de noviembre de 1871.
Los ocho estudiantes condenados a pena de muerte fueron arrestados en su aula universitaria el 25 de noviembre por el propio Gobernador español de La Habana. Los juzgaron en Consejo de Guerra el 26 y las sanciones impuestas no tuvieron mayor repercusión.
Los voluntarios españoles amotinados frente al edificio de la cárcel no aceptaron este fallo y los estudiantes fueron procesados una segunda vez, donde fueron condenados a muerte. Esos inescrupulosos elementos no vacilaron en enturbiar la vida de aquellos jóvenes entre 16 y 21 años, bajo una falsa imputación. Se ensañaba la maldad con las almas buenas.
El 27 de Noviembre de 1871 se cometió ese bochornoso hecho, allí, en la explanada de La Punta tuvo lugar ese manchón imborrable en la historia de España, sólo comparable a los cometidos por el fascismo hitleriano.

El 27 de noviembre de 1891, veinte años después para rendir tributo a esa fecha, Marti pronuncia uno de sus discursos mas importantes en el Liceo Cubano en Tampa, discurso conocido hoy como Los Pinos Nuevos, en donde incita a la juventud cubana a combatir el régimen colonial español

Así empezaba:
“Cubanos:
Todo convida esta noche al silencio respetuoso más que a las palabras: las tumbas tienen por lenguaje las flores de resurrección que nacen sobre las sepulturas: ni lágrimas pasajeras ni himnos de oficio son tributo propio a los que con la luz de su muerte señalaron a la piedad humana soñolienta el imperio de la abominación y la codicia..”

“.....Cesen ya, puesto que por ellos es la patria más pura y hermosa, las lamentaciones que sólo han de acompañar a los muertos inútiles! Los pueblos viven de la levadura heroica. El mucho heroísmo ha de sanear el mucho crimen. Donde se fue muy vil, se ha de ser muy grande. Por lo invisible de la vida corren magníficas leyes. Para sacudir al mundo, con el horror extremo de la inhumanidad y la codicia que agobian a su patria, murieron, con la poesía de la niñez y el candor de la inocencia, a manos de la inhumanidad y la codicia...”

En ese años empieza a escribir su drama Adúltera del que ya habíamos hablado algo en el anterior, que termina en febrero de 1874, y también es operado dos veces de un sarcocele producido por la cadena de presidiario.
Entonces con 21 años aprueba el grado de Bachiller, obtiene el título de Licenciado en Derecho Civil y Canónico de la Universidad de Zaragoza y decide reunirse con su familia en México.

25 July 2010

JOSE MARTI -5-

JOSE MARTI, como yo lo veo. (5)
-escrito por mi para que tu lo leas-


Yo no soy historiadora ni experta en el tema, soy una simple lectora intrigada por la vida de grandes hombres y apasionada con la obra de Marti, lo que escribo, y aunque ya lo he dicho antes lo repito, no debe considerarse un documento oficial de la vida de Jose Marti ni pretende acercarse a ser una obra de arte, yo no soy escritora pero me gusta compartir contigo lo que pienso y juntos urgar en el enigma de este unico y grandioso hombre de America.
Por una carta encontrada en la casa de su amigo Fermín Valdéz Domínguez,en la que calificaban de traidor aun condiscípulo es juzgado Marti en un consejo de guerra, tenia entonces solo 16 años, era un joven inquieto en busca de la verdad y de su identidad, y este hecho definitivamente termino por moldear lo que fue Marti. Fue condenado a 6 anos de cárcel, fue tratado como un criminal, inhumanamente viviendo y trabajando en las canteras de San Lazaro।
Después de muchas gestiones por parte de su familia es finalmente desterrado a España y allí ese mismo ano, entonces 1871, publica su primera obra en prosa describiendo a sangre viva lo que vivio en prision, denunciando las pesadillas que vivió junto con los otros presos y las horrendas imágenes que le quedaron grabadas para siempre.
No es una lectura agradable, no es para entretener ni para sonar, es una cruda descripción de lo terrible que puede ser el hombre cuando con poder y fuerza decide dominar a otro hombre.
Así empieza:

“Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas.
Dolor infinito, porque el dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrarán jamás.
Nace con un pedazo de hierro; arrastra consigo este mundo misterioso que agita cada corazón; crece nutrido de todas las penas sombrías, y rueda, al fin, aumentado con todas las lágrimas abrasadoras.
Dante no estuvo en presidio.
Si hubiera sentido desplomarse sobre su cerebro las bóvedas oscuras de aquel tormento de la vida, hubiera desistido de pintar su Infierno. Las hubiera copiado, y lo hubiera pintado mejor.....”

Escribe esta obra separada en doce partes o capítulos, todas desgarradoras y dolorosas, y su descripción de lo que vio es tan poderosa que puedes ver las imágenes que este joven de 16 anos tuvo que sobrevivir y que de no ser por su destierro no hubiera sobrevivido.
Fue pelado al rape, vestido con ropas deshechas y no escucho mas su nombre solo el numero por el que debía responder, el 113,al tobillo de su pierna derecha le fue atado un grillete, unido a una cadena que apretada a su cintura:

“...Volvió el día 5 severa, rodeó con una cadena mi pie, me vistió con ropa extraña, cortó mis cabellos y me alargó en la mano un corazón. Yo toqué mi pecho y lo hallé lleno; toqué mi cerebro y lo hallé firme; abrí mis ojos, y los sentí soberbios, y rechacé altivo aquella vida que me daban y que rebosaba en mí...”

Muestra su sensibilidad humana y su dolor por el dolor de otros y se espanta de lo injusto y despiadado del trato a esos hombres, seres humanos rebajados y humillados hasta pequeño átomo de sus cuerpos, desalojados de todo orgullo y sentido de hombre.

“....Los ojos atónitos lo ven; la razón escandalizada se espanta; pero la compasión se resiste a creer lo que habéis hecho, lo que hacéis aún.
O sois bárbaros, o no sabéis lo que hacéis.
Dejadme, dejadme pensar que no lo sabéis aún.
Dejadme, dejadme pensar que en esta tierra hay honra todavía, y que aún puede volver por ella esta España de acá tan injusta, tan indiferente, tan semejante ya a la España repelente y desbordada de más allá del mar....”

No puedo leerlo todo de un tirón, me duele su dolor, el dolor por “los que gimen”, por la patria enferma y podrida por el tirano:

“...Pero otros sufrían como yo, otros sufrían más que yo. Y yo no he venido aquí a cantar el poema íntimo de mis luchas y mis horas de Dios. Yo no soy aquí más que un grillo que no se rompe entre otros mil que no se han roto tampoco. Yo no soy aquí más que una gota de sangre caliente en un montón de sangre coagulada...

...Los tristes de la cantera vinieron al fin. Vinieron, dobladas las cabezas, harapientos los vestidos, húmedos los ojos, pálido y demacrado el semblante. No caminaban, se arrastraban; no hablaban, gemían. Parecía que no querían ver; lanzaban sólo sombrías cuanto tristes, débiles cuanto desconsoladoras miradas al azar. Dudé de ellos, dudé de mí. O yo soñaba, o ellos no vivían. Verdad eran, sin embargo, mi sueño y su vida; verdad que vinieron, y caminaron apoyándose en las paredes, y miraron con desencajados ojos, y cayeron en sus puestos, como caían los cuerpos muertos del Dante. Verdad que vinieron; y entre ellos, más inclinado, más macilento, más agostado que todos, un hombre que no tenía un solo cabello negro en la cabeza, cadavérica la faz, escondido el pecho, cubiertos de cal los pies, coronada de nieve la frente....”

Si se tratase de una obra de ficción podría leerse mas fácil admirando la narrativa y la aguda descripción pero conocer que era solo casi un niño de 16 anos el que vivía esto es atormentador.
Pero, también lo vivieron ancianos:
“...Aquel anciano de cabellos canos y ropas manchadas de sangre tenía 76 años, había sido condenado a diez años de presidio, y trabajaba, y se llamaba Nicolás del Castillo. ¡Oh, torpe memoria mía, que quiere aquí recordar sus bárbaros dolores! ¡Oh, verdad tan terrible que no me deja mentir ni exagerar! Los colores del infierno en la paleta de Caín no formarían un cuadro en que brillase tanto lujo de horror...”

Y también niños:
“...Era verdad. Era un niño. Su estatura apenas pasaba del codo de un hombre regular. Sus ojos miraban entre espantados y curiosos aquella ropa rudísima con que le habían vestido, aquellos hierros extraños que habían ceñido a sus pies.
Mi alma volaba hacia su alma. Mis ojos estaban fijos en sus ojos. Mi vida hubiera dado por la suya. Y mi brazo estaba sujeto al tablero del taller; y su brazo movía, atemorizado por el palo, la bomba de los tanques.
Hasta allí, yo lo había comprendido todo, yo me lo había explicado todo, yo había llegado a explicarme el absurdo de mí mismo; pero ante aquel rostro inocente, y aquella figura delicada, y aquellos ojos serenísimos y puros, la razón se me extraviaba, yo no encontraba mi razón, y era que se me había ido despavorida a llorar a los pies de Dios. ¡Pobre razón mía! Y ¡cuántas veces la han hecho llorar así por los demás!
Las horas pasaban; la fatiga se se pintaba en aquel rostro; los pequeños brazos se movían pesadamente; la rosa suave de las mejillas desaparecía; la vida de los ojos se escapaba; la fuerza de los miembros debilísimos huía. Y mi pobre corazón lloraba....”

Y asi describe lo que sintió en aquel momento este joven al ver al niño en aquel infierno:
“...Si la indignación, si el dolor, si la pena angustiosa pudiesen hablar, yo hubiera hablado al niño sin ventura. Pero algo extraño, y todo hombre honrado sabe lo que era, sublevaba en mí la resignación y la tristeza, y atizaba el fuego de la venganza y de la ira; algo extraño ponía sobre mi corazón su mano de hierro, y secaba en mis párpados las lágrimas, y helaba las palabras en mis labios...
Doce años, doce años, zumbaba constantemente en mis oídos, y su madre y mi madre, y su debilidad y mi impotencia se amontonaban en mi pecho, y rugían, y andaban desbordados por mi cabeza, y ahogaban mi corazón.
Doce años tenía Lino Figueredo, y el Gobierno español lo condenaba a diez años de presidio....
.....Lino Figueredo había llegado ya allí; era presidiario ya; gemía uncido a sus pies el hierro; lucía el sombrero negro y el hábito fatal. Esto no bastaba todavía.
Era preciso que el niño de doce años fuera precipitado en las canteras, fuese azotado, fuese apaleado en ellas. Y lo fue. Las piedras rasgaron sus manos; el palo rasgó sus espaldas; la cal viva rasgó y y llagó sus pies.
Y esto fue un día। Y lo apalearon.
Y otro día. Y lo apalearon también.
Y muchos días.
Y el palo rompía las carnes de un niño de doce años en el presidio de La Habana, y la integridad nacional hacía vibrar aquí una cuerda mágica que siempre suena enérgica y poderosa......”
Ya por hoy no puedo mas, mañana les cuento............

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JOSE MARTI:

"A servir modestamente a los hombres me preparo; a andar, con el libro al hombro, por los caminos de la vida nueva; a auxiliar, como soldado humilde, todo brioso y honrado propósito: y a morir de la mano de la libertad, pobre y fieramente."

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