17 July 2010

NINOS MALOS, NINAS BUENAS???-1

Se ha podido comprobar cómo los niños y las niñas tienen una diferente estructura cerebral afectada por la influencia de distintas hormonas, lo que condiciona sus ritmos de maduración, así como sus formas de aprender, abstracción hecha de las múltiples diferencias que exteriorizan asimismo en sus juegos, relaciones, amistades, afectividad o sexualidad. Pero existe otra diferencia fundamental a tener muy en cuenta: el comportamiento…

Estudios diversos, investigaciones y estadísticas (de psicología, psiquiatría, neurología, pedagogía y antropología) demuestran cómo, a igual edad, los chicos son más impulsivos e inquietos; menos ordenados; se concentran menos; encuentran mayores dificultades para expresar sus sentimientos; se quedan atrás en destrezas verbales; muchos tienen problemas de disciplina; muchos sobresalen en agresividad, nivel de aspiraciones e inadaptación escolar.

Una investigación desarrollada por la universidad de Vermont, en 1997, en la que se estudiaron las reacciones y comportamientos de niños de doce países diferentes (con niveles de renta muy distintos para que el factor económico no fuera un elemento determinante del resultado) concluyó que los muchachos, como regla general, tienden más a pelearse, decir palabrotas, tener rabietas e insultar; concluyendo que un niño, por ejemplo, español, tiene mucho más en común con otros niños chinos o africanos que con su propia hermana.
Nuevamente la testosterona es la responsable de este comportamiento masculino, pues, entre otras cosas, favorece e impulsa el desarrollo muscular de los chicos. Esto hace que los varones sientan la necesidad casi irresistible de moverse como un efecto reflejo a esos profundos cambios interiores que están experimentando. Este fenómeno no se da en las niñas con tal intensidad pues no se ven afectadas en cantidades tan elevadas por la testosterona, siendo por ello, más disciplinadas, obedientes y, en general, tranquilas.

Los niños suelen mostrar en clase y en casa un comportamiento dominante en cuanto al espacio que ocupan. La razón se encuentra en que aprenden conforme a los parámetros espaciales de su cerebro. Muchas veces, sin darse cuenta, invaden el espacio de sus compañeros, lo que provoca conflictos y problemas. Como afirma Michael Gurian, «Si los profesores no tienen en cuenta que los chicos necesitan más espacio que las chicas para aprender, inevitablemente estos quedan como unos groseros e incorregibles» (cfr. Una opción por la diversidad). Un excelente lugar para observar este dinamismo masculino y la necesidad de movimiento casi constante, son los patios o recreos de las escuelas. Allí podemos ver cómo se impone una clara “hegemonía masculina”. Los niños «se comen» el recreo con sus juegos. Los partidos de fútbol, el pilla-pilla, policías y ladrones, son juegos que precisan de mucho espacio físico.

La realidad es que las niñas demandan mucho menos espacio en sus juegos, incluso a veces prefieren las esquinas de los patios para formar sus grupitos; allí encuentran la tranquilidad e intimidad necesaria para desarrollar el elemento clave en torno al cual gira su relación de amistad: la conversación… El recreo es importante para las niñas, pero para los niños es esencial. Es el lugar donde pueden por fin «estirar las piernas», saltar, dar patadas a un balón, trepar, correr desenfrenadamente, en definitiva, permitir a sus músculos -que están en pleno desarrollo- y a la testosterona que inunda sus cerebros desahogarse antes de volver a sentarse quietecitos en el pupitre, que se convertirá en auténtica «silla de tortura» si antes no les hemos dado la oportunidad de desarrollar y expresar al máximo sus capacidades físicas en el recreo… Existen estudios psicológicopedagógicos que demuestran cómo los niños necesitarían hasta ocho descansos a lo largo de la jornada escolar para poder estar tranquilos y concentrados en el aula. Mientras que a las niñas les basta con uno.

14 July 2010

DIFERENCIAS INEVITABLES 4-Iguales pero diferentes, La Precocidad Verbal Femenina

El desarrollo cognitivo del varón es más lento en ciertos tramos de edad en relación, sobre todo, con las habilidades lingüísticas. El psiquiatra Jay Giedd, uno de los mayores expertos sobre el crecimiento del cerebro en los niños del Instituto Nacional de Salud de Washington, ha demostrado que la parte del cerebro destinada a tales habilidades, el hemisferio izquierdo, adquiere en las mujeres la madurez mucho antes que en el varón. La región de Wernicke, la parte del cerebro que coordina la función lingüística, es un 30% más pequeña en los hombres que en las mujeres. Y esta diferencia permanece hasta aproximadamente los treinta años, edad en la que alcanzan idéntico nivel de madurez. Y esto con total independencia de la cultura o raza. A los 20 meses de nacer las chicas tienen en su vocabulario casi el triple de palabras que los niños. Del segundo al quinto año de vida, las niñas superaban siempre a los niños en muchos aspectos del lenguaje. Estos, al final, las igualan en vocabulario pero no en velocidad.

En la misma línea, los neurocientíficos, Reuwen y Anat Achiron, mostraron cómo la parte dedicada a las destrezas verbales de una niña de cuatro años equivale en madurez a la de un varón de seis. Por esto, en cuanto empiezan a hablar articulan mejor las palabras; crean frases más largas y complejas; hablan más y con mayor fluidez. En el colegio, escriben antes y con mayor perfección; adquieren un mayor vocabulario y leen con más facilidad que los niños de su misma edad (Business Weeck, How the educational system bombs out for boys?). El cerebro femenino goza además de un mayor número de conexiones entre el hemisferio cerebral izquierdo y la parte del cerebro responsable de los sentimientos y la emotividad.
Desde los tres años, mientras los muchachos controlan mejor la musculatura axial, es decir, la que está más cerca del tronco, como la que se utiliza para lanzar lejos objetos, las niñas controlan mejor la musculatura distal. El origen de estas diferencias se encuentra en nuestros antepasados. Hace miles de años, una de las habilidades más apreciadas entre los hombres era su capacidad para acertar al lanzar un objeto para cazar o defenderse, mientras las mujeres se dedicaban al entrelazando mimbres, recolectar pequeños frutos, tejiendo o metiendo cuentas de collares en finas ramas, destacando en labores de psicomotricidad fina (cfr. Doreen Kimura, en Sexo y capacidades mentales).

El hecho de que las niñas vayan por delante en destrezas verbales y en habilidades lingüísticas, en infantil y primaria tiene una enorme trascendencia. En estas etapas escolares las asignaturas más importantes y en las que se pone un mayor énfasis son precisamente las relacionadas con la lengua: lectura y escritura. Ignorar el ritmo más lento del varón y exigirle estar al mismo nivel que las niñas en estas materias es injusto, supone una enorme incomprensión para los muchachos y puede acabar provocando que estos, al no poder alcanzar el ritmo más precoz de sus compañeras, reduzcan su nivel de aspiraciones, se sientan frustrados, y decidan que estudiar es «cosa de chicas».

Popular Posts

JOSE MARTI:

"A servir modestamente a los hombres me preparo; a andar, con el libro al hombro, por los caminos de la vida nueva; a auxiliar, como soldado humilde, todo brioso y honrado propósito: y a morir de la mano de la libertad, pobre y fieramente."

Total Pageviews